Como ganar la guerra sin disparar

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El pasado siglo XX las guerras se ganaban disparando misiles o disuadiendo con armamento nuclear. Las mayores potencias de la humanidad hubieron de resolver no pocos conflictos armados hasta los dientes y, aun así, tuvieron su propio Waterloo. Estados Unidos en Vietnam y la Unión Soviética en Afganistán. Ambas superpotencias enseñoreaban sus arsenales como si fueran atributos propios, hasta que fingieron su destrucción.

Ni misiles, ni bombas

En lo que va de siglo XXI, la Rusia de Putin no ha tenido que utilizar ni balas, ni bombas, ni misiles, ni siquiera gas mostaza para humillar a occidente. Y sobre todo, a su eterno rival. Le ha bastado ganar la partida diplomática y geopolítica en el terreno que más le duele a la patria de las estrellas, el espionaje y los ciberataques en la red.

El depauperado impero caucásico, liderado hoy con mano de hierro por el mayor autócrata del orbe, ha conseguido poner en jaque incluso a la vetusta Europa, a la que ha metido el miedo en el cuerpo y no sabe cómo defenderse.

Es cierto que la delicada y bochornosa realidad que vive occidente no se hubiera agravado de no emerger Donald Trump, el mayor ejemplo de populismo en la primera potencia del mundo a quien la mitad de su propio pueblo odia y sus servicios de inteligencia le niegan ahora información. Con tan solo un mes de mandato, cada vez son mayores los ejemplos de su peligrosa incompetencia y las pruebas (mejor que el anglicismo evidencia) de haberse entregado al enemigo cual caballo de Troya para ganar las elecciones.

Aunque todavía es pronto para elucubrar, el empresario de Nueva York comienza a estar bajo la sombra del impeachment  o procesamiento por el que fueron juzgados dos presidentes americanos –Andrew Johnson y Bill Clinton-, aunque absueltos y forzó la dimisión de  Richard Nixon para evitar el proceso de destitución.

 Peligroso culebrón

Los servicios de inteligencia –CIA, NSA- a los que Trump pretende depurar ahora colocando en su cúpula a otro multimillonario de confianza –Stephen A. Feinberg-acaban de ratificar el ciberespionaje de las pasadas las elecciones, concluyendo que el Kremlin espió y maniobró para denigrar a la candidata demócrata, Hillary Clinton, y favorecer la llegada de Trump a la Casa Blanca.

Las llamadas entre Michael Flynn, el dimitido consejero de seguridad nacional, y el embajador ruso en Washington no se habrían conocido de no haber sido grabadas de manera rutinaria, constatando los presuntos contactos entre el equipo de Trump y los espías rusos al servicio del mandatario del Kremlin y ex agende del KGB.

 Internet ¿arma de destrucción masiva?

Se acabaron las partidas de ajedrez ganadas a tablero abierto. Las cloacas de la red de redes universal ya permiten inocular venenos para destruir a enemigos internos (Litvinenko) o foráneos (EE.UU), posibilitando la destrucción de personas, empresas y hasta Estados. Basta utilizar el submundo de Internet  con minúsculos ejércitos  de algoritmos para pulverizar al enemigo.

El experto Jesús Abraham Fernández se preguntaba recientemente si estos elementos capaces de guiar los buscadores y sistemas de navegación son realmente las nuevas armas de construcción masiva. Su teoría es que esta secuencia de instrucciones computacionales para solucionar problemas ha servido también para impulsar los populismos, el brexit  y las maldades de Putin y Trump.

Lo que se conoce como el Big Data sirve no solo para crear campañas comerciales o conocer los gustos de los consumidores, también para encontrar tendencias ideológicas en diversos estratos sociales y preparar campañas de información… o intoxicación a nivel planetario..

Una vez más, el espionaje ruso ha tomado la delantera a lo que queda de occidente. Tan solo le ha bastado utilizar su propia revolución informática y sus redes o cañerías –Google, Facebook, Twitter, Netflix, Instagran…- para ganar varias batallas sin derramar una sola gota de sangre.

Bastante muertos  o encarcelados ha ido dejando atrás el inquilino del Kremlin junto a la periodista Politkóvskaya, el ex espía Litvinenko, los magnates BerezovskyJodorkovski, el abogado Magnitsky, las punkies Pussy Riot o el bloguero anticorrupción Alexéi Navalni, muchos de los cuales no lo pueden contar.

La gran pregunta es si después de estos daños directos y colaterales, entre todos permitiremos que gane la guerra.

El mundo contra Trump

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Menos lamentos y más acción. El  multitudinario rechazo internacional contra el nuevo presidente americano debería ser aprovechado por la sociedad civil y los gobiernos democráticos del mundo para evitar que el nuevo inquilino de la Casa Blanca cumpla, una a una, sus incontables amenazas. La primera, -tras despreciar a su propio pueblo- poner en riesgo la frágil estabilidad mundial e intentar ahondar la divisiones geopolíticas, militares  y económicas  del  siglo mas convulso que acabamos de dejar atrás.

Ya sabemos que la falsaria democracia americana (puritanismo, libertad, protección, rectitud moral) estará dirigida durante cuatro años por un ignorante atrabiliario y energúmeno matón capaz por sí solo de disparar su dedo acusador contra todo lo que le disgusta o le lleve la contraría a su alrededor.

Justiciero universal

Lo de menos es que este justiciero universal pueda acabar apretando físicamente el fatídico botón nuclear, con la confianza de que en el último minuto un ápice de mínima sensatez le disuadiera. Lo peor es que durante los 1.458 días que le restan de mandato acabe apuntando los misiles intercontinentales a los cuatro puntos cardinales del planeta o intente co-dirigir el mundo desde el gran consejo de administración que ha conformado en Washington, a imagen y semejanza de sus propias empresas, aunque con sucursales en Wall Street, Exxon,  Golmand Sachs, Wells Fargo, News Corp. Moscú, Suiza, Israel…

Lo que millones de ciudadanos han expresado en la calle tras su toma de posesión, no es otra cosa que la necesidad de evitar que la beligerancia, xenofobia, racismo, odio, misoginia, avaricia, egolatría e ineptitud de Trump le conviertan en un nuevo dictador capaz de emular a los grandes monstruos de la historia.

Ultranacionalismo y puertas giratorias

En su particular cruzada interior, al multimillonario Presidente le han sobrado apenas dos horas para firmar la sentencia de muerte del programa de sanidad publica creado por Obama, instituir el Día Nacional del Patriotismo en todo el territorio de EE.UU. y nombrar  a los 15 miembros de su controvertido gabinete,  sin la presencia de latinos tras casi 30 años. Su última -y sectaria decisión- acaba de ser la supresión  del español de la “web” de la Casa Blanca.

La fortuna del nuevo Gobierno, estimada en unos 35.000 millones de dólares, supera el PIB de países como Bolivia (33.200), Paraguay (27.600), Letonia (27.000) o Camerún (29.200). El Ministro más llamativo (Secretario) podría ser el flamante titular de Justicia, Jeff Sessions, tras su coqueteo con el Ku Klux Klan (KKK), aunque otros colegas le superan en ultranacionalismo y trasvase de puertas giratorias empresa-gobierno. Rex Tillerson, nuevo secretario de Estado, acede a dirigir la poderosa diplomacia estadounidense desde la presidencia del gigante energético Exxon Mobil. A sus 64 años tiene una excelente relación con el presidente Putin que en 2013 le condecoró con la Orden de la Amistad. Como secretario de Trabajo ejerce ya, Andy Puzder, quien desde 1997 dirige un imperio de 3.750 restaurantes y 75.000 empleados de fast food o comida basura. El director de la CIA, Mike Pompeo, además del azote de Hillary Clinton es próximo movimiento ultraconservador Tea Party; mientras su Secretario del Tesoro y responsable de hacienda no es otro que Steven Mnuchin, banquero de Goldman Sachs durante 17 años, antes de crear su propia empresa de fondos de riesgo. Un general retirado, James Mattis, alias “Perro Loco” islamófono tras su paso por la guerra de Afganistan-, es el nuevo titular del Pentágono o ministro de Defensa.

La encrucijada europea

Los siguientes pasos del inquilino del despacho oval no serán otros que dinamitar los acuerdos trasatlánticos (TTP y NAFTA) en su estrategia de repliegue proteccionista, la retirada de la tímida cruzada americana contra el cambio climático,  e iniciar  la cuenta atrás para  recomponer el militarismo de la OTAN en el que ha dejado de creer. El único objetivo en el que puede concordar con sus hasta ahora aliados tradicionales será acabar con el terrorismo yihadista al que pretende aniquilar de la faz de la tierra, según su propias palabras.

Junto a Naciones Unidas y el resto de organismos internacionales, Europa debería ser la más interesada en intentar frenar el peligro nacionalista de la todavía primera potencia mundial. No en balde, desde el 2010 la UE es su principal socio comercial. Europa es el mayor exportador mundial de bienes y servicios. Nuestros principales socios, además, son China y Rusia, sin olvidar que también somos el principal mercado de exportación para más de 100 países. Para España, EE.UU. es su principal socio comercial. El mercado estadounidense fue en 2015 el sexto destino de nuestras exportaciones de bienes y  el tercero en inversión global con un 13% sobre el total.

De la crisis al populismo

En un año crucial con al menos cuatro elecciones en ciernes (Holanda, Francia, Alemania, República Checa e Italia probablemente), la resquebrajada Europa y sus respectivos gobiernos deberían reflexionar no solo sobre la gangrena ultraconservadora y populista que invade sus estados e infecta el tejido social,  también sobre los vientos huracanados que vienen del otro lado del Atlántico, traspasan los Urales y recalan en el mar de Beijing.

Por mucho que se quiera disimular, el desconcierto que viven las élites políticas mundiales es casi parejo al de sus respectivas económicas, aunque alejado del sufrimiento de gran parte de la sociedad.  En Davos se buscan ahora explicaciones a los cambios que está sufriendo el orden mundial impuesto en el último medio siglo sin acertar el rumbo que tomará la actual etapa de transición.

Quienes en la última década provocaron la crisis de las clases medias, el hundimiento de los más pobres y el aumento de la desigualdad lamentan ahora “la falta de confianza de los ciudadanos” –Christine Lagarde-.  “Es un error no reconocer que la clase media está preocupada”, sentencia el ex secretario del Tesoro de EE. UU., Larry Summers para quien el grueso de la sociedad siente que no se le escucha y expresa su enfado en las urnas. El ministro italiano de Economía advierte que tenemos que “tomarnos el populismo en serio” porque no están ofreciendo respuesta a los problemas pero sí “están recogiendo la preocupación de los ciudadanos”. “No todo es economía, pero la economía y los bajos salarios tienen que ver con el auge del populismo”, apunta Joseph Stiglitz, el Nobel que si vio venir al lobo y nadie le creyó.

Cambio climático: la mayor catástrofe de la humanidad

 

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Más de 13 millones de personas mueren cada año en el mundo por la contaminación, según la OMS. De ellas, 7.3 millones son atribuibles a la contaminación medioambiental en espacios interiores o en el exterior, lo que provoca todo tipo de enfermedades cardiovasculares, cánceres o accidentes cerebrales.

Solo en China mueren 1.6 millones de personas por la combustión de carbón, mientras en India fallecen 1.3 millones. En Europa, nueve de cada diez habitantes viven expuestos en ciudades con exceso de contaminación que provoca muertes prematuras, enfermedades y costes sanitarios. La polución le cuesta a Europa 1.4 billones de euros. El coste en España es de 15.000 fallecimientos anuales y 45.000 millones de euros.

Una burbuja peor que las guerras 

Desde la Revolución Industrial las emisiones a la atmósfera han crecido de manera exponencial al quemar masivamente hidrocarburos lo que ha generado que el calentamiento global sea una incontrovertible realidad. Es por ello que 110 países han decidido pasar de los compromisos políticos (Acuerdo de París 2015) a la acción (Cumbre de Marrakech 2016) con objeto de evitar que el cambio climático eleve la temperatura del planeta por encima de 2ºC con respecto al nivel preindustrial y se agudicen las catástrofes. Todos los sectores clave (generación de energía, transporte por carretera, edificación, industria, uso de la tierra y agricultura comercial) deben empezar a realizar grandes esfuerzos para reducir las emisiones de C02 antes de 2020. El objetivo es llegar a 2060 con emisiones cero a nivel mundial.

Ban Ki-moon, ha recordado que se trata de “el principal problema al que se enfrenta la humanidad para evitar la gran catástrofe que supondría –de no hacerle frente-  una subida de casi 4ºC en el planeta a finales de siglo. No le falta razón al saliente secretario general de la ONU, ya que la burbuja del calentamiento global será mucho más letal que las grandes pandemias o incluso las temidas guerras mundiales que el hombre se empeña en blandir para solventar sus diferencias.

Los mayores contaminadores del planeta

Solo  10 países -China, Estados Unidos, India, Rusia, Japón, Brasil, Canadá, Indonesia, México, Irán- emiten dos veces más que las otras 175 naciones cuyos datos han sido analizados por el Instituto de Recursos Mundiales (WRI) y solo los dos mayores emisores, China y EE. UU., representan más de un tercio de las emisiones de gas de efecto invernadero (GEI) mundiales. Seis de los países en desarrollo contabilizan casi el 40 % del total de emisiones, mientras que los 100 países restantes con menos emisiones son responsables de apenas del 3 % de los GEI emitidos a atmósfera a escala global.

El sector energético constituye al 76 % de las emisiones mundiales. Tres cuartas partes de los países atribuyen la mayoría de sus emisiones a la generación de energía. La apuesta de duplicar las energías renovables en los próximos años constituye una tímida esperanza para neutralizar el impacto del sector energético en las emisiones de GEI; ya que la agricultura y la industria son los dos principales generadores de gases de efecto invernadero.

Europa, a la cabeza de la lucha contra el cambio

Como recuerda el ex-director del CIEMAT, catedrático Cayetano López, Europa ha mantenido el liderazgo en la lucha contra el cambio climático en las últimas décadas. Su propuesta es la más ambiciosa, una reducción del 40% en las emisiones de GEI en 2030 respecto del nivel alcanzado en 1990, con Alemania a la cabeza que se ha comprometido a recortar entre un 80-95% el nivel de emisiones. Su importancia, sin embargo, no deja de ser relativa ya que el conjunto de las emisiones anuales de la UE apenas supone un 10% del total, de forma que las considerables reducciones anunciadas tienen un impacto modesto.  

España deberá reducir un 26% sus emisiones en los denominados sectores difusos (agricultura, transporte y edificación), antes de 2030 que no están sujetos al régimen de comercio de emisiones. El compromiso del Gobierno es dialogar de inmediato con los grupos parlamentarios y los sectores implicados para su puesta en marcha con el argumento de que todo el mundo tiene que hacer su aportaciónGreenpeace  critica que, tras la recuperación económica, los gases de efecto invernadero aumentaron un 3,2% el año pasado, una subida del 18% frente a 1990. También ha recordado que nuestro país mantiene las ayudas al carbón, que este año ascendieron a 25,3 millones, mientras Rajoy evita fijar una fecha concreta para el cierre de las generadoras.

La alternativa al desastre

No hay duda que el tiempo apremia a gobiernos, instituciones y empresas de todo el orbe para evitar consecuencias sociales, ambientales y económicas relacionadas con el calentamiento. No se trata solo de medidas y acciones drásticas, sino de una concienciación individual necesaria para una reeducación medioambiental que ponga en marcha los consejos para reducir la contaminación.

La alternativa no es otra que mantener el equilibrio de los ecosistemas que eviten del deshielo de la Antártida, Groenlandia y el mar Ártico, evitar el aumento de inundaciones y sequías, la intensificación de huracanes y tormentas, la extinción de la biodiversidad vegetal y animal,  la desincronización de las especies (que provoca que las plantas florezcan antes de la actividad de los insectos para su polinización), la menor disponibilidad de agua dulce, el cambio de los ecosistemas o la expansión de enfermedades.

 

 

Inmigración, xenofobia y solidaridad

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Tres décadas después de la llegada de las primeras pateras a España desde Marruecos, -a mediados de los 80 a las costas andaluzas y en 1994 a Canarias- la inmigración marítima se ha convertido en uno de los mayores dramas humanitarios de Europa y del mundo. También en una de las peores crisis políticas y sociales del continente, donde casi un millón de inmigrantes (972.500) llegaron por mar solo el pasado año, frente a los apenas 35.000 que lo hicieron desde Turquía.

La cifra es cuatro veces superior a la de 2014, cuando 216.000 personas entraron irregularmente en la UE, lo que supone uno de los dramas más importante desde la II Guerra Mundial que llego a generar entre 12 y 14 millones de desplazados. Los niños representan un tercio del total de llegadas, muchos de ellos separados de sus familias, que requieren atención y cuidados especiales.

 Frontex, la agencia europea de fronteras, eleva las llegadas a Europa en más de 1,5 millones. Lo peor es el número de desesperados que dejan la vida en la ruta del Mediterráneo, la más peligrosa para inmigrantes y refugiados que huyen de las guerras, la hambruna, la barbarie o la persecución en busca de un futuro mejor en algún lugar del UE. En lo que va de año, son casi 4.000 los muertos o desaparecidos en las duras aguas del mare Nostrum, según los datos aportados por los principales países de acogida como Grecia, España, Italia, Bulgaria, Malta y Chipre.

 Xenofobia institucional

Este gran drama social, político y económico agudizado desde el comienzo del siglo ha tenido un comportamiento desigual -y hasta mezquino- por parte de instituciones y gobiernos que han hecho reverdecer actitudes xenófobas de triste recuerdo. Dirigentes de Estados  como Polonia, Hungría, Bulgaria, Eslovaquia, Chequia o Rumania han alternado la construcción de muros y vallas con el rechazo tajante a las cuotas fijadas para la acogida y el asentamiento por la propia Comisión. Otros como Holanda, Bélgica, y hasta la propia Gran Bretaña tornaron su tradicional política de integración por el fanatismo, hostilidad y nacionalismo más rancio que se pudiera imaginar.

Para bochorno de la vieja Europa, el contraste de semejante realidad lo sigue aportando en países como España e Italia, la sociedad civil, ciudadanos anónimos de toda clase y condición, junto a organismos, asociaciones, multitud de Ongs o personal de fuerzas y cuerpos de seguridad, cuya ayuda se ha volcado para paliar las injusticias y la crueldad que durante años continúa cebándose con miles de desesperados. Son los operativos puestos en  marcha en Canarias hace más de un década.

Canarias, experimento piloto

Voluntarios de Cruz Roja y de Caritas, salvamento marítimo, personal de la Guardia Civil, además de incansables funcionarios y autoridades del Estado coordinaron acciones humanitarias –y lo siguen haciendo hoy- con embarcaciones, helicópteros y rescates para salvar vidas humanas y proporcionar un trato digno y el más elemental respeto a los derechos humanos.

Tan ingente, como a veces anónima actividad, la refleja en una monografía ejemplar del catedrático de Termodinámica, José Segura, que ejerció como Delegado del Gobierno en los años que arribaron al archipielago miles de cayucos procedentes del norte de África (2004-8). El veterano parlamentario -a cuya impronta y fructífera actividad se deben iniciativas de calado en sectores estratégicos como la energía, la navegación o el trasporte aéreo- relata la estrategia y el interés social que generó en aquella época el impulso desde la Administración de un conjunto de actuaciones sin precedentes en España.

Canarias, fue el gran experimento piloto de una ejemplar actuación que hubo de exportar a la península en años posteriores: desde la localización de embarcaciones en el mar, al auxilio colectivo, el equipamiento del SIBE con operativos aeronavales de helicópteros, aviones, patrulleras, remolcadores y buques oceánicos con los que socorrer, auxiliar y ayudar a los desesperados seres humanos a la deriva de la naturaleza, la política y la sociedad.

Barcos chatarreros y Delegado ejemplar

La experiencia de Canarias en esta Inmigración irregular por vía marítima (1) es lo que relata esta publicación que describe  -entre otras cosas- la creación del Centro de Coordinación Regional del archipiélago qué fue ejemplo para Europa en materia de control de fronteras marítimas y coordinación de medios efectivos.

También se describe la larga tramitación de la Unión Europea en la elaboración del Reglamento del Parlamento y del Consejo en 2014 por el que se establecen normas para la vigilancia de las fronteras marítimas exteriores en coordinación con la agencia europea de gestión de fronteras de los Estados miembros de la UE.

Para asombro, desgarro e incredulidad de quienes apenas hace una década se indignaban con los barcos piratas y chatarreros, semi-hundidos con 500 o 600 personas a bordo, hubo un recto servidor público además de ciudadano ejemplar que, desafiando -y desobedeciendo- a su propio Gobierno, ordeno llevar a puerto un buque de triste recuerdo ya desahuciado, en lugar de reenviarlo al mar.

(1) Inmigración irregular por vía marítima. Canarias: una experiencia.

Ediciones Idea. 2016

Francisco Nieva, libertario y transgresor

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Iconoclasta, irredento, bohemio, transgresor…  Francisco Nieva ha sido el torbellino que aportó al teatro español el postmodernismo de la innovación, el surrealismo de la provocación en sus más extremas variantes: espectáculo, ingenio, parodia, sexo, esperpento, religión y hasta  la cultura popular.

Valdepeñero cosmopolita

El ingenio de este valdepeñero universal, que conoció el postismo de los 40 y la vanguardia parisina del Centre Nacional de la Recherche, parecía no tener límites cuando en los estertores del franquismo retornó al gran ruedo nacional precipitando su aprendizaje europeo que lo ha marcado hasta el final.

Escenógrafo, dibujante, ilustrador, autor, director y, hasta maestro de discípulos, concateno una actividad intensa que llego a parir multitud de obras y géneros.  El combate de Opalos y Tasia (1953),  Nosferatu (1961), El fandango asombroso (1961), Pelo de tormenta (1962),  La carroza de plomo candente (1971),  Coronada y el toro (1973),  El buscón (1975) o La paz (1977) forman  parte ya de un Teatro furioso, o de la farsa y la calamidad como reacción vitalista e imaginativa ante “la mediocridad del arte de las clases medias de la posguerra”.  Un lenguaje  retador junto su pulcra escenografía barroca, dieron como resultado toda una serie de originalísimas representaciones al más puro estilo valleinclanesco.

De la España negra a las falsas grandezas

“El arte no es cosa seria, es un ensueño sin límites, siempre en plena revolución“, repetía este soñador neo-vanguardista a quien tras la censura le llegaron casi todos los premios (Polignac, de la Crítica, Nacional, Cavia, Álvarez Quintero, Max, príncipe de Asturias mas el reconocimiento de la Academia Española).

Su teatro inicial, las reóperas, el teatro de crónica y estampa, de la brevedad, las versiones libres…  son el compendio de una vida dedicada a la creación en la que se incluyen títulos ingeniosos y contenidas reflexiones sobre la España negra, el autoritarismo, el casticismo, la España pueblerina o las falsas grandezas.   Su novísimo teatro e incansable vitalidad se atrevió con todo.  Hasta con las adaptaciones de los clásicos: Aristófanes, Cervantes, Tirant lo Blanc, Galdós, Moreto, el Duque de Rivas.

Uno de sus alumnos y discípulo, el  reconocido director y autor Juan Carlos Pérez de la Fuente, asegura que el corpus dramatúrgico de Paco Nieva bebía del Teatro del Siglo de Oro y de las vanguardias. Pelo de tormenta, fue la obra más prohibida del franquismo, imposible de estrenar en aquella época, y significó mi pasaporte hacia el teatro público. Tenía claro que era necesario que epatara, que llamase la atención y que se convirtiera en un banderín de enganche. Todo el Teatro María Guerreo fue una plaza pública, un espacio único,  una locura llena de cordura, como era Paco”, recuerda el ex director del Centro Dramático Nacional desde el mismo escenario que acaba de despedir, de manera discreta aunque sincera y absolutamente reconocida, a otro genio manchego de la creación.

Inventor de textos y decorados

El cosmopolita e inventor de textos, figurines y decorados no ha querido dejarnos sin su postrer epitafio a modo de aguijón en sus habituales reflexiones de prensa: “Erase una vez”-escrito en La razón-  sirve de título a su póstuma colaboración en la que aguijonea con estupor “cómo se extiende por doquier la peligrosa cultura de la superchería. Y no sólo en internet o las televisiones, también en las librerías y otros templos del saber, donde abundan libros de autoayuda y pseudo-ciencias varias, con sus frases milagrosas, capaces de sanar cualquier mal del cuerpo o del espíritu”.

Érase una vez que se era

“Érase una vez que se era, una especie de bicho raro, una suerte de curandero místico, un iluminado y un príncipe al que llamaban el santo Custodio en aquel pueblecito de Córdoba”.

Un racista en la Casa Blanca

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“Pase lo que pase, ya hemos perdido. La mitad de nuestro país ha votado por la supremacía blanca, el acoso sexual y demás. El Ku Klux Klan está feliz. Deberíamos estar tristes”.

Este tuit -escrito durante la jornada electoral por un ciudadano de Brooklyn (@baratunde)– refleja el pensamiento de gran parte del mundo occidental sobre la elección de un racista, misógino y altanero  como presidente de la mayor potencia del mundo que odia a la mitad de su país y ahora intenta reconciliar.

Las consecuencias inmediatas del tsunami americano no se han hecho esperar: la segunda mayor caída de las bolsas tras el Brexit, el colapso de los servicios de inmigración… en Canadá, y  profunda preocupación en las grandes cancillerías internacionales por lo que pueda pasar.

Actuar, en lugar de lamentarse

Con todo, no es hora de lamentarse sino de actuar. Es hora de que los gobiernos occidentales, y Europa en particular, dejen de apelar a la hipócrita salvaguarda de los asuntos internos para preservar intereses empresariales, financieros, económicos, comerciales y hasta militares. Hoy, más que nunca, es tiempo de acallar las voces populistas de la extrema derecha –incluido el jefe del gobierno holandés– que se ha apresurado a jalear el triunfo del odio y la iniquidad, de triste recuerdo en el pasado de nuestro continente.

El populismo, la xenofobia, la misoginia o el odio racial no solo están en las puertas de las fronteras de Europa, han conseguido instalarse también en el mismo despacho oval de la Casa Blanca. El pensamiento y las diatribas lanzadas durante meses de campaña electoral no se pueden borrar de un plumazo, como tampoco se cambia la actitud o las amenazas proferidas –“no acatare el resultado electoral”, “el sistema esta corrupto”, “llevare a Hillary a prisión”- con un simple interruptor o el mando de televisión.

El paisaje después de la batalla

Los rescoldos internos de la batalla electoral americana -que difícilmente se apagaran- no son otros que una sociedad absolutamente dividida, dos formas de vida irreconciliables, rebrote del enfrentamiento racial, primacía de la América profunda y de las pistolas, y el renacer de la hipócrita actitud de unos ciudadanos que odian a los inmigrantes pero se sirven de ellos para que les cuiden a sus hijos, limpien sus calles o les sirvan en los restaurantes y los sitios de ocio.

Están por ver las verdaderas razones del no tan inesperado triunfo de Donald Trump, mas allá del odio al establishment, el descontento con la gestión de la crisis,  el voto protesta contra las instituciones, la inseguridad en las calles o el miedo a los inmigrantes.El cineasta Michael Moore acertó hace meses al enumerar las cinco razones  de su victoria final: el voto de la clase obrera  en Estados como Michigan, Ohio, Pensilvania y Wisconsin, la fidelidad de los blancos, la impopularidad de la candidata demócrata, el escaso apoyo de los seguidores a Sanders  y el voto anti-sistema.

Todavía es pronto para conocer si el multimillonario presidente construirá el muro prometido y expulsara a los once millones de inmigrantes.

Lo que sí parece seguro -como recuerda el analista Felipe Sahagún- es la bajada de impuestos prometida y el aumento de la enorme deuda nacional, consecuencia de un nuevo rearme con mayores efectivos militares, entre tropas (500.000), buques de guerra y aviones de combate.

El esperpento mediático y las amenazas verbales darán paso ahora a un escenario aun más preocupante tras las dudas sembradas por Trump sobre su política exterior a aplicar –más allá del coqueteo con su ya homologo ruso, el autócrata Putin– la política de alianzas, el multilateralismo, las guerras de Siria e Irak, el cambio climático y la agenda 2030.

Entretanto, es hora de revisar algunos postulados sobre la falacia de la democracia más avanzada del mundo, en la que apenas acude a votar la mitad del electorado, se prima al candidato ganador que en cada estado anula los votos de su rival, se da golpes de pecho con la Biblia pero mata al vecino que pisa su jardín,  o todavía pisotea los derechos de las minorías  con acosos y detenciones de dudosa legalidad.

La decencia de un mandato

A pesar de todo, debemos conceder al nuevo presidente de EE.UU. el derecho a la decencia que ha negado a sus rivales para constatar si al final de su mandato deja de alinearse con los peores mandatarios que abochornaron a su país:

Andrew Johnson, el presidente mas racista y el primero en ser acusado de violar la ley, -por la remoción de funcionarios sin aval del Congreso- empeñado en preservar el sur como el ‘país del hombre blanco’; John Tyler, tras extender la esclavitud en los estados confederados; Ronald Reagan por apoyar Saddam Husein en la guerra de Irak y  rearmar a los yihadistas que establecieron el régimen talibán en Afganistán,  o George W. Bush por su política neoconservadora radical y el rediseño de la geopolítica exterior que lejos de beneficiar a Estados Unidos genero un conflicto mundial.

Azaña y los Rufianes de la politica

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En el Parlamento de los años 80, -que tanto odian algunos políticos de hoy-, también se proferían descalificaciones, pero no se faltaba a la dignidad. “Idiota, traidor, estalinista, chulo de barrio, ignorante jurídico, señorito de pesebre, tahúr del Mississippi” eran algunos de los improperios que proferían sus señorías en el fragor del debate.

En el hemiciclo de la Transición se sentaban políticos de la derecha que, tras perder las elecciones, cuestionaban que su voto pudiera valer igual que el de sus criadas: “No entiendo cómo puede decidir lo mismo mi chacha Lola, que yo”, llego a espetar uno de ellos, ex alcalde y ex consejero autonómico para más señas. Otros diputados hasta  repudiaban con vehemencia hablar demaricones y lesbianas’ en los debates que consiguieron derogar, entre otras, la Ley franquista de vagos y maleantes -de triste recuerdo-, que permitía ficharlos, apalearlos y hasta llevarlos a prisión

Aquellos intransigentes de la derecha radical  fueron los rescoldos de un régimen de correaje y pistolón que difícilmente volverá. Pero a pesar de haber recuperado la democracia, algunos políticos de hoy siguen empeñados en imponer su voto y sus ideas sobre los demás, aunque sea a base de improperios o amenazas, so pena de romper la baraja constitucional.

Son los pocos que continúan sembrando el odio y el rencor, creyendo que sus decisiones deben de primar sobre el rival a la hora de legislar, o saltarse las mayorías legislativas y de Gobierno con las que los regímenes parlamentarios dirimen sus diferencias.

De la sexta, a la Santa Alianza  

La sesión de investidura de Mariano Rajoy pasara a la historia por muchas razones, pero sobre todo por el enjuiciamiento del partido de un presidente de Gobierno inmerso en la corrupción, que difícilmente debiera continuar en el poder desde el punto de vista ético y moral. Cosa distinta es cuestionar su legitimidad. No es casual que el líder del PP haya renovado su mandato con el menor número de votos de la historia democrática, tras dos elecciones generales y diez meses de anomalía política que requerían una solución. Desde luego, no la de estar votando de manera indefinida.

La investidura será recordada también por la abstención y los improperios contra el principal partido de la oposición, que decidió posibilitar la continuidad del ya Presidente frente al hartazgo popular y la sinrazón de unos partidos empeñados en imponer la sexta-alianza como alternativa para gobernar –PSOE-Podemos-IU-ERC-PDC-Bildu-, bajo amenaza de desestabilizar España y las instituciones. Es por ello, que de la sexta alianza del cambio se ha pasado finalmente a la Santa Alianza que algunos preconizan como la causa de nuevos recortes y mas involución.

Fue precisamente la imposibilidad de conseguir un gobierno Frankenstein lo que ha reavivado la ira cainita contra el partido centenario que desbarató su consecución, por parte de quienes jaleaban semejante ‘operación’ con el argumento de haber traicionado sus principios y el de los socialistas de corazón.

Intransigencia de los robespierres de salón

Los robespierres de salón no han sido otros que un puñado de diputados altaneros como Rufián y Matute, encargados de amenizar la sesión y jalear a sus señorías con descalificaciones, afrentas e improperios. Los representantes de las formaciones independentistas ERC y Bildu lograron caldear el ambiente tras pasear por la tribuna, una vez más, la guerra sucia de los Gal, la España de la cal viva o los asesinatos de etarras por parte de la Guardia Civil. La retahíla de improperios del joven Rufian motivó la intervención del portavoz socialista, Antonio Hernando, por ‘faltar al honor de un partido que ha vertido sangre, sudor y lágrimas’ y la oportuna advertencia de la diputada Ana Oramas para recuperar la dignidad de la Cámara.

Quienes no conocieron la Transición –precisó  con acierto la portavoz Canaria- “deberían estar a la altura de la gente que nos precedió. No se puede hablar ni negociar desde el odio, sobre todo cuando se es joven y se tiene rencor”.

El odio, la intransigencia, y sobre todo la desmemoria se palpan en muchas de las intervenciones del nuevo Parlamento, donde algunas formaciones  se jactan a diario de poner en jaque al Estado.  La deriva independentista de Cataluña acapara buena parte de los debates por aquellos que como Joan Tardá o el portavoz del grupo catalán (PDC), Francesc Homs, reiteran con fervor su cruzada de “referéndum o referéndum” para quitarse la “losa del Estado monárquico que actúa contra los intereses de la población catalana”. Día sí y otro también, recuerdan la estrategia del Parlament de Catalunya de aprobar nuevas leyes de la desconexión, por lo que incitan al Gobierno a encarcelar a quienes desobedezcan al Estado español.

Traiciones y deslealtades, según Azaña

Por encima de amenazas y traiciones, más allá de la batalla dialéctica y la confrontación,  independentistas y republicanos deberían recuperar parte de la memoria acudiendo a los libros y hemerotecas donde contrastar, por ejemplo, la realidad del verdadero secuestro, asesinatos y mordaza de Euskadi durante las últimas cuatro décadas, o la actitud del nacionalismo catalán tras la aprobación del Estatuto de 1932.

El responsable de la Fundación Negrín, Eligio Hernández, recomendaba días atrás una buena fuente: “La velada de Benicarló”, escrita en 1939 por el verdadero padre del Estatut, y presidente de la República, Manuel Azaña. Lo hizo tras comprobar no pocas deslealtades en la defensa del Gobierno  legitimo en 1936, en las que merece la pena detenerse.

 “Mientras dicen privadamente que las cuestiones catalanistas han pasado a segundo término, que ahora nadie piensa en extremar el catalanismo, la Generalitat asalta servicios y secuestra funciones del Estado, encaminándose a una separación de hecho. En el fondo, provincianismo fatuo, ignorancia, frivolidad de la mente española, sin excluir en ciertos casos doblez, codicia, deslealtad, cobarde altanería delante del Estado inerme, inconsciencia, traición”.

En el Cuaderno de la Pobleta, Azaña relata el encuentro en Valencia con Pi y Suñer, conseller de la Generalitat, al que reprocha en septiembre de 1937 :

La Generalitat permitió y apoyo el asalto la frontera, a las aduanas, al Banco de España, y a Montjuic, a los cuarteles, al parque, a la Telefónica, la Campsa, el puerto, las minas de potasa, crearon la consejería de Defensa, se pusieron a dirigir su guerra, quisieron conquistar Aragón, decretaron la insensata expedición a Baleares para construir la gran Cataluña de Prat de la Riba…. La Generalitat ha vivido en franca rebelión e insubordinación y si no ha tomado las armas para hacer la guerra al Estado será o por qué no las tiene o por falta de decisión o por ambas cosas pero no por falta de ganas”.

Creación de delegaciones de la Generalitat en el extranjero, creación de la moneda catalana, creación del ejército catalán y una referencia al eje Bilbao-Barcelona que en aquel contexto hay que entenderlo no como un Eje contra Franco, sino contra el propio Gobierno de la República. Los nacionalistas catalanes presentaron memorandos al Foreign Office y al Quai d’Orsay en abril, junio y octubre de 1938 con planes de mediación sobre la base de una división territorial de España en cuatro zonas, presentándose ellos como una tercera fuerza, un grupo moderado, equidistante de los dos elementos extremistas ahora en guerra. España dividida en cuatro: Cataluña, Euskadi, y los dos Spanish parties now fighting. ¿Un dislate? sí, y también una continua deslealtad a la República”.

Suma y sigue. Dicho con el debido respeto, y sin acritud. Continuará.

Parlamentarismo de taberna

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Aseguraba el filósofo Ortega y Gasset en las Cortes Republicanas que, en el Parlamento, hay tres cosas que no se pueden hacer: ni el payaso, ni el tenor, ni el jabalí. El ilustre pensador precisaba que en el Congreso se deben evitar las divagaciones o tratar los problemas con frivolidad. Por jabalíes, se conocía en el parlamento de la República a los diputados alborotadores, mientras que a los ultra-conservadores se les tildaba de cavernícolas.

Flaco favor hace el líder de Podemos con su parlamentarismo radical y extremista  en este momento más que convulso de la política y la sociedad española. Su intervención histriónica y provocadora en el debate de Investidura del presidente del Gobierno es todo un ejemplo de propaganda y agitación, de asamblearismo trasnochado, que en nada beneficia a la mayoría de sus cinco millones de votantes esperanzados en revertir la precaria e injusta situación generada tras la crisis financiera y los recortes del gobierno de Rajoy.

Arrogancia y bisoñez

Los insultos y el desprecio de Pablo Iglesias a la mayor parte de un Congreso en el que están representadas quince formaciones, con sensibilidades diferentes y contrapuestas, es más propio de la arrogancia personal, de la bisoñez de quien utiliza la política para zaherir y, hasta de la pobreza intelectual y la impotencia de quien no ha logrado consumar el asalto de los cielos’ que prometió a sus seguidores más radicales.

Mayor gravedad supone haber cercenado con exabruptos de calado –“un pasado socialista manchado de cal viva”– la oportunidad para conformar una ‘mayoría del cambio’ al anteponer los sillones ministeriales y posibilitar nuevas elecciones que han acabado por debilitar a los partidos de izquierda, fomentar el cainismo político y fortalecer el independentismo radical.

La oratoria política debe ser algo más que un conjunto de frases ingeniosas e  inconexas (Me debo al honor de mi patria y a los ciudadanos de mi país), mas que insultos procaces y retadores (Hay más potenciales delincuentes en la Cámara que protestando en la calle, Rajoy será investido por un golpe parlamentario y la intervención de un partido político) o incluso mas que chascarrillos provocadores (Merecer el odio de las oligarquías será la mayor de nuestras honras, Las dos instituciones a prueba de crisis son la Monarquía y el PNV).

Mejor es no confundir la cruz de Borgoña con la de san Andrés, ni reivindicar a destiempo las brigadas Internacionales o hasta intentar abanderar y usurpar el nuevo socialismo frente a quienes lucharon, sufrieron y murieron por él, ya que la impostura, además de ser mala consejera, es propia de exaltados que no tienen ningún recuerdo en los libros de Historia.

Potenciales…idiotas

Ya sabemos que de potenciales energúmenos, vagos, chulos, malvados, idiotas, prepotentes, gilipollas y hasta delincuentes puede estar lleno el Parlamento. Potenciales, somos todos los ciudadanos. Lo legítimo en democracia es desenmascarar a los malvados y demostrar que lo son. Algunos hasta facilitan las cosas y se identifican antes de tiempo.

En la democracia reinstaurada en 1977, o se está en las instituciones o contra ellas. O se acata la legalidad (aunque se critique duramente) o se transgrede (con todas las consecuencias). O se está en las barricadas o se lucha con el argumento y la persuasión.  Sorber y soplar es un arte imposible de practicar a la vez y, desde luego, peligroso de ejercitar en la vida pública.

Hoy es fácil intentar dinamitar el ‘antiguo régimen’, la antigualla de la Transición e incluso a los  viejos partidos que la sustentaron…, una vez enterrada la dictadura, sepultado el terrorismo de ETA, neutralizada la ultraderecha y el golpismo franquista. También es valiente recordar que el miedo no volverá a las calles,  cuando se han recuperado las libertades tras años de lucha y sufrimiento, erradicado la tortura y conquistado el derecho de reunión.

De las musas al teatro

A partir del lunes, -además de gritar-, cuando el presidente electo de a conocer el nuevo Gobierno de la nación, se hará más necesario que nunca pasar de las musas al teatro, esto es, de las barricadas a la acción político-parlamentaria y aunar los esfuerzos necesarios para que la mayoría fragmentada de la oposición comience a legislar. Solo así se podrá revertir la precariedad, blindar la sanidad, la educación, la dependencia y los derechos sociales,  y recuperar el empleo digno y los salarios en beneficio de los mas débiles.

Ya sabemos que el insulto en la vida pública es tan antiguo como la Humanidad.  Lo que ha cambiado con el tiempo es su forma de ejercitarlo en el arte de la oratoria. Cicerón dedicaba epítetos poco amigables a Marco Antonio que incluían desde “vergüenza humana” hasta “borracho disoluto”. Pero al menos se esforzaba en disfrazarlos con fina prosa: “Profanador de la honestidad y la virtud, campeón de todos los vicios, el más estúpido de los mortales, prostituto de moral corrompida”.

Aunque nuestros parlamentarios de hoy no tengan la altura de Castelar, la energía de Sagasta o la riqueza de Cánovas, deberían de cuidar al menos sus invectivas y vituperios.  Si Unamuno viviera, bien podría repetir: Ni venceréis con  la fuerza bruta del insulto y la palabra, ni convenceréis con la amenaza y la provocación para destruir las instituciones. El poder, por muy corrupto –que no ilegitimo- que sea, se cambia sobre todo con la acción política y la persuasión.

Populistas y xenófobos en el poder

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Es bueno que el ser humano aflore de vez en cuando la malicia y la hipocresía que lleva dentro. Sobre todo cuando forma parte de la clase política que llega al poder, cuyas decisiones  repercuten en la inmensa mayoría de los ciudadanos a los que afecta en mayor medida la estulticia de sus acciones.

De Trump a Putin y Orban

El perjuicio de conocer a los embaucadores aupados por el pueblo es que cuando nos queremos dar cuenta de sus desmanes ya han devastado gran parte de la sociedad.  La verborrea de un energúmeno como Donald Trump ha delatado a tiempo a un desalmado que la democracia imperfecta de Estados Unidos podría otorgarle el mando nuclear.

Ejemplos de dictadores seudo-demócratas, sátrapas, tiranos, autócratas u opresores en ciernes abundan en el panorama internacional: Putin, El Assad, Erdogan, Maduro, e incluso Duterte, un psicópata hitleriano al que los filipinos han hecho presidente del país y ya es conocido como el matón de los drogadictos.

La resquebrajada y vieja Europa, que hace aguas desde 2008, no le va a la zaga. Ha bastado una profunda crisis financiera, económica y de valores para catapultar  a  una cúpula populista que cercena a diario los derechos civiles en Estados como Polonia y Hungría. Los antiguos países del Este están comandados por dirigentes como Viktor Orbán y Beata Szydlo convertidos en campeones del ultranacionalismo más rancio y una peligrosa xenofobia que es preciso desterrar.

España, el despropósito nacional

En España, donde la democracia no funciona a gusto de todos, todavía tenemos a un líder deshonesto que ha destruido empleo, conculcado derechos sociales y empobrecido a la mitad de la población, empeñado en perpetuarse en el poder. Los errores de la oposición, la egolatría y el populismo cainita de sus líderes, junto a un nacionalismo esquizofrénico empeñado en imponer la secesión han conseguido dar un periodo extra para evitar la vergüenza nacional e internacional de unas terceras elecciones.

Gran Bretaña, la caza del inmigrante

De mayor gravedad, sin duda, es lo ocurrido en Gran Bretaña tras el travestismo del partido conservador en el poder que acaba de abrazar las ideas autoritarias de la ultra derecha de su país. Capitaneados por una primera Ministra, Teresa May, que se resiste a pasar por las urnas, los tories  han anunciado una caza del inmigrante sin precedentes que va desde la restricción de visados para estudiantes, a la depuración de médicos y enfermeras comunitarios de los hospitales públicos.

Solo el rechazo del sector empresarial ha obligado a paralizar, de momento, la realización de listas de trabajadores extranjeros en todas las empresas británicas. La ministra de Educación, sin embargo, ha asegurado que el Gobierno podría requerir aún esa información, “a título confidencial y para identificar los sectores” que a corto plazo podrían requerir una mayor mano de obra.

¡UK, first!

El mal esta ya inoculado.  El eslogan ¡UK, first! se ha extendido por todo el Reino Unido como un reguero de pólvora. Es lamentable constatar cómo ha emergido el odio y la xenofobia en un país que lo combatió 70 años atrás.  Sus dirigentes actuales han reactivado el virus. Churchill se avergonzaría de un personaje como May que nunca ocultó su admiración por Margaret Thatcher,  la primera ministra que privatizo todos los servicios públicos del país y defenestro los sindicatos. La sima abierta en el Canal entre el Reino Unido y sus hasta ahora socios comunitarios es consecuencia de la enajenación de un primer ministro –Cameron- que pasara a la historia por haber prendido la mecha de un referéndum para sacar a su país de la Unión Europea, del que aunque tarde, se arrepintió.

El pulso entre el chauvinismo chulesco de la quinta potencia del mundo y el mayor mercado económico del orbe se decidirá en las instituciones de Bruselas. Las impertinencias de Londres, que asegura ahora no necesitar nada del continente, ha conseguido cerrar filas y unir a los líderes comunitarios. Londres debe pagar un precio y no habrá negociación, ni siquiera informal hasta que la primera ministra active la desconexión, aseguran tanto Merkel como Hollande.

El desplome de la libra y el turismo en España

De lo mucho que está en juego da idea el desplome de la libra superior  al 15% desde el referéndum. Las exportaciones británicas a Europa suponen el 45% del total, mientras las de la UE al RU solo alcanzan el 10. Las relaciones entre Reino Unido y España  ascienden de manera conjunta a 55.000 millones de euros. En 2015 la relación comercial entre ambos países fue favorable a España por noveno año consecutivo.  Nuestro turismo, el sector  por excelencia, supero los 15 millones de británicos que nos visitaron el año pasado. Se gastaron en torno a 14.000 millones de euros, el 21% del total de ingresos turísticos en España. Por el contrario, en nuestro país viven  750.000 británicos, la mayor parte jubilados, que ven con preocupación su futuro y la sanidad, por la que  el RU pagó 285 millones el pasado año.

Ojala que dentro de poco no tengamos que renombrar a la sucesora de Thatcher, la famosa Dama de Hierro, como la Generalísima, la que reconstruyo el Muro de Adriano y lo trasladó a las aguas del Canal de la Mancha. La geógrafa convertida en primera ministra Teresa May, ya es conocida en su entorno por su astucia y su dureza.

Lorca en el corazón

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El asesinato de Federico García Lorca constituye uno de los actos más notorios de cainismo, odio y rencor perpetrado en la España de hace 80 años. Junto al resentimiento político y la crueldad, sus ejecutores también llevaron hasta las últimas consecuencias la homofobia de quienes aborrecen la diferencia entre los seres humanos.

Lejos de ensombrecer la vida y obra del poeta de Fuentevaqueros, sus enemigos consiguieron catapultar el mito hasta hacerlo universal.

Aberraciones y premonición

’Quién es capaz de cometer un crimen tan inexplicable contra el escritor más amado, querido y alegre de su tiempo’,  escribió su gran amigo Pablo Neruda, para quien el suceso fue el más doloroso de su larga lucha.

Ni las acusaciones de socialista,  masón,  defensor de la Republica, espía de Moscú o la más execrable de homosexualismo, como rezaban los infames documentos oficiales justifican una aberración semejante de la que el propio autor del Romancero Gitano tuvo  hasta dos premoniciones.

La primera, la dejo escrita de manera conmovedora y magistral el premio Nobel chileno, en sus memorias, Confieso que he vivido:

‘Una vez que volvía de una gira teatral (Federico) me llamó para contarme un suceso muy extraño. Con los artistas de “La Barraca” había llegado a un lejanísimo pueblo de Castilla y acamparon en los aledaños. Fatigado por las preocupaciones del viaje, Federico no dormía. Al amanecer se levantó y salió a vagar solo por los alrededores.

Hacía frío, ese frío de cuchillo que Castilla tiene reservado al viajero, al intruso. La niebla se desprendía en masas blancas y todo lo convertía a su dimensión fantasmagórica. Una gran verja de hierro oxidado. Estatuas y columnas rotas, caídas entre la hojarasca. En la puerta de un viejo dominio se detuvo. Era la entrada al extenso parque de una finca feudal. El abandono, la hora y el frío hacían la soledad más penetrante. Federico se sintió de pronto agobiado por lo que saldría de aquel amanecer, por algo confuso que allí tenía que suceder.

Se sentó en un capitel caído. Un cordero pequeñito llegó a ramonear las yerbas entre las ruinas y su aparición era como un pequeño ángel de niebla que humanizaba de pronto la soledad, cayendo como un pétalo de ternura sobre la soledad del paraje. El poeta se sintió acompañado. De pronto, una piara de cerdos entró también al recinto. Eran cuatro o cinco bestias oscuras, cerdos negros semisalvajes con hambre cerril y pezuñas de piedra.

Federico presenció entonces una escena de espanto. Los cerdos se echaron sobre el cordero y junto al horror del poeta lo despedazaron y devoraron. Esta escena de sangre y soledad hizo que Federico ordenara a su teatro ambulante continuar inmediatamente el camino’.

Fábula de los tres amigos

Tres meses antes de la guerra civil, Lorca contaba esta historia a su amigo Neruda ‘transido de horror’. El propio poeta también  se mostró obsesionado por su vida siete años antes, en este fragmento de la Fábula y rueda de los tres amigos, escrito en Nueva York en 1929:

Cuando se hundieron  las formas puras
bajo el cri cri de las margaritas,
comprendí que me habían asesinado.

Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias,
abrieron los toneles y los armarios,
destrozaron tres esqueletos
para arrancar sus dientes de oro.

Ya no me encontraron.
¿No me encontraron?
No. No me encontraron.

Pero se supo que la sexta luna
huyó torrente arriba,
y que el mar recordó ¡de pronto!
los nombres de todos sus ahogados.

¿Llorarías por mí?

El creador de La Barraca, la compañía de teatro ambulante con la que recorrió media España representado a los clásicos del siglo de Oro, fue fusilado junto a dos banderilleros y un maestro en el barranco contiguo a la ‘fuente grande’, en la carretera de Viznar a Alfacar.

El poeta había abandonado Madrid tras decirle al cineasta Edgar Neville: ‘Me voy a mi pueblo para apartarme de la lucha de banderías y salvajadas’.

En los días previos al suceso, Lorca se refugia en la residencia granadina familiar -la Huerta de San Vicente– donde con trémula obsesión pregunta a la niñera de sus sobrinos, con quienes se rodea en los primeros días de agosto de 1936:

-Angelina, si a mí me mataran ¿lloraríais mucho?

-¡Qué cosas tiene, señorito! ¡Siempre con esa manía!, le responde la criada.

La inseguridad del feudo familiar le llevaría a refugiarse en la casa del falangista Rosales, uno de cuyos hijos, Luis, era gran amigo y poeta. Allí lo detuvieron el ex diputado de la CEDA, Ramón Ruiz Alonso, Juan Luis Trescastro; Luis García Alix; y Antonio Godoy, el Jorobeta. Doña Esperanza, la madre del hogar, no pudo impedir su marcha. Jamás lo volvería a ver.

La indefensión de un inocente

La sensibilidad de Federico García Lorca iba más allá de su propia existencia. Prueba de ello es que toda su obra poética, desbordante y llena de misterio, que sólo permite amar al poeta y a la persona, parece escrita por un niño inocente e indefenso ante la crueldad de quienes le rodean.

No soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja; sino un pulso herido que presiente el más allá’, dejo escrito el integrante más notorio de la Generación del 27 y de la Residencia de Estudiantes, el mayor foco de pensamiento y de creación del siglo XX.

En ella convivieron figuras como Buñuel, Dalí, Alberti, Pepín Bello, Guillén, Salinas, Bacarisse, Moreno Villa, Altolaguirre, Aleixandre, José Caballero, Ortega, Falla, Unamuno, Juan Ramón, Blas Cabrera, Eugenio d’Ors o Severo Ochoa, en una de las épocas más gloriosas para la cultura española.

A ella perteneció también Miguel Hernández, el mayor ‘ejemplo de vocación poética y ecléctica sabiduría verbal’, al decir del entonces Cónsul de Chile en España, verdadero dinamizador de la vida poética de la capital de España y en cuya casa se cobijó el escritor de Orihuela.

Tal diplomático y escritor no era otro que el autor del Canto General, Ricardo Neftalí Reyes Basoalto o, Pablo Neruda, que llego despedir así a su gran amigo universal:

‘¡Que poeta! Nunca he visto reunidos como en él la gracia y el genio, el corazón alado y la cascada cristalina. Federico era una especie de resumen de las edades de España, del florecimiento popular, un producto arábigo-andaluz que iluminaba y perfumaba como un jazminero toda la escena de aquella España, ¡ay de mí!, desaparecida’.

PD: Luis Rosales, a quien conocí y tuve la satisfacción de entrevistar varias veces, vivió con la tristeza de no poder salvar a Lorca. España nunca agradecerá lo suficiente al hispanista Ian Gibson sus investigaciones rigurosas y pioneras sobre el poeta.