15 J 1977. TODO POR HACER

Hace 40 años, en España en que estaba prohibido el derecho de votar, los partidos perseguidos y vetados, los ciudadanos no podían  manifestarse y proscrito el derecho de reunión.

El franquismo cerraba los periódicos, censuraba libros y películas, encarcelaba y torturaba a  los “disidentes” y aplicaba la ley de vagos y maleantes  a vagabundos y  homosexuales a quienes perseguía sin cuartel. En la España de los 70 los ciudadanos no pagaban impuestos ni existían las autopistas, la despenalización del adulterio estaba por llegar, igual que  la emancipación y la igualdad de la mujer que aun necesitaba autorización marital para el ejercicio de los derechos laborales.

Apenas cuatro décadas atrás, en nuestro país había pena de muerte, abortar era delito, divorciarse ilegal, los sindicatos estaban perseguidos y hasta defender ideas europeizantes era considerado una traición al régimen imperante  que durante mucho tiempo cerceno la democracia, la libertad de movimientos y de expresión.  Por no haber, en 1977 ni existían las comunidades autónomas, los ayuntamientos democráticos, las televisiones y universidades privadas, mientras que la libertad religiosa o de enseñanza brillaba por su ausencia.

Tras la muerte de Franco, en 1975,  todavía hubo que esperar para despenalizar los anticonceptivos o la blasfemia, castigar  el tráfico de influencias, construir autopistas y autovías, ferrocarriles de alta velocidad  o suprimir el servicio militar.

Todo esto, y mucho más, hubieron de levantar varias generaciones ilusionadas, frustradas durante décadas, a la que el matonismo de ultraderecha, el golpismo militar o el terrorismo etarra y del Grapo a punto estuvieron de truncar las esperanzas de vertebrar un nuevo país bautizado LIBERTAD. La misma libertad sin miedo, sin ira y sin rencor, que pregonaron por calles y plazas millones de ciudadanos ilusionados que tarareaban la canción del grupo musical JARCHA por todo el país, cual nuevo himno de la Transición.

Contra aquel cumulo de imposiciones irracionales lucharon miles de personas anónimas, todo un pueblo esperanzado tras quitarse el yugo de la opresión y la clandestinidad  con el empuje  de erradicar el periodo más tenebroso y oscuro del siglo XX.

Solo así consiguió fructificar la denominada restauración democrática. La misma que concluyo con una Transición ejemplar, estudiada por Gobiernos, universidades y centros de poder en muchas partes del mundo.

Suarez y la nueva Constitución

Las elecciones fueron convocadas por el presidente Suárez el miércoles 15 de junio de 1977. Se elegirían unas Cortes Constituyentes para legislar una nueva constitución y demoler el antiguo sistema franquista que había regido las instituciones desde 1939. Fueron las primeras elecciones desde la Guerra Civil. La coalición Unión de Centro Democrático (UCD), liderada por Adolfo Suárez, fue la candidatura más votada y la encargada de formar gobierno. A partir de ese momento comenzó el proceso de re-construcción de la democracia. El 6 de diciembre de 1978 se ratificó en referéndum la Carta Magna española, que entró en vigor el 29 de diciembre.

La participación fue del 78,83%, muy por encima del 68,04% de las elecciones de 1979. UCD consiguió más de 6 millones de votos (165 escaños), seguido del PSOE con cinco millones (118 escaños). El PCE con 1.7 millones y  20 escaños supero a Alianza Popular con 13 ex ministros de Franco y 16 diputados. Tras ellos se situaron PSP, democristianos, nacionalistas vascos y catalanes y Esquerra de Catalunya.

Entre los diputados del nuevo parlamento democrático figuraban Felipe González, Fernando Álvarez de Miranda, Federico Mayor Zaragoza, Alfonso Guerra, Enrique Tierno Galván, Joaquín Ruiz Jiménez, ramón Tamames o Jordi Pujol, junto a otras figuras recién llegadas del exilio como Santiago Carrillo, Dolores Ibárruri (la Pasionaria), el poeta Rafael Alberti, el vasco  Juan de Ajuriaguerra y el catalán Heribert Barrera.

 

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De las ciudades inteligentes al coche volador

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En la década de 2050, el 67% de la población mundial vivirá sobre todo en las grandes ciudades. Esta impactante predicción de la ONU hace que muchos Gobiernos del planeta opten por soluciones innovadoras y convergentes. Una de ellas, transformar las urbes en inteligentes.

Desde Canadá a Singapur, pasando por China, Estados Unidos, América Latina o el continente Europeo cientos de países están desarrollando iniciativas con el adjetivo inteligente como sinónimo revolucionario o de transformación. Forman parte del movimiento de las Smart Cities, una vorágine de ideas sostenibles, eficientes y tecnológicas que comparten un mismo objetivo: buscar otro modelo de ciudad para hacer la vida ciudadana mucho más confortable y prestar servicios más eficientes.

En España, los municipios en periodo de adaptación a ese futuro que ya está en marcha casi llegan al centenar (Vitoria, Madrid, Santander, Barcelona, Málaga, Logroño…). Trabajan por mejorar la eficiencia energética, gestionar los residuos, movilidad, protección del medioambiente y optimizar recursos. En definitiva, la implantación de nuevas soluciones inteligentes aplicadas a las personas tanto en educación, salud, cultura, deporte, accesibilidad, etc.

Dos son los factores que facilitan esta transcendental metamorfosis que lleva años en aplicación: la aparición de nuevos materiales y el potencial de la sensorización: el mundo de los sensores puede revolucionarlo todo y son aplicables a ciudades, infraestructuras, edificios, hogares, procesos… La tecnología que puede hacer una ciudad más eficiente y habitable abarca desde el uso de nuevos materiales o formas de energías a la digitalización. La cantidad ingente de información recabada por los dispositivos hacen el resto.

La creación de nuevos materiales artificiales, especialmente los vinculados a los avances en el mundo invisible de la nanotecnología, pueden revolucionar nuestro bienestar. No dejan de aparecer creaciones como el aerografeno (el material más ligero del mundo), la upsalita (muy absorbente) o la espuma de titanio (material altamente resistente y ligero).

Pese a las limitaciones, la nanotecnología propicia innovaciones revolucionarias como los nanotubos, el grafeno u otros materiales similares a base de polímeros que permitirían a medio plazo la auto reparación de carreteras o edificios; pinturas que absorben contaminantes, vehículos con materiales resistentes a los golpes, ropas que repelen la suciedad o las bacterias, componentes eficientes para los productos digitales como las pantallas flexibles. Junto a estos elementos, la computación y el Internet de la cosas propician, además, edificios o tejidos inteligentes con prestaciones de gran valor para los usuarios.

Para completar el círculo, la impresión 3-D ya hace posible la fabricación de una vivienda en China en pocas horas o que los pedidos se impriman en casa en vez de llegar en dron. Las aplicaciones médicas de esta última tecnología son tan espectaculares como eficientes: prótesis ortopédicas, reconstrucción de huesos, audífonos (el 98%), válvulas aorticas, tejidos humanos (piel), etc.

Singapur: el mayor laboratorio del mundo

Si hay una ciudad-estado a la que aplicar el calificativo inteligente, sin duda, es Singapur: el  país más pequeño del sudeste Asiático donde reina la eficiencia y es símbolo de modernidad.

La metrópoli con el metro cuadrado más caro del orbe es un paraíso empresarial que alumbró más de 30.000 startups en la última década. El Estado donde tirar la basura a la calle se multa con 1.300 euros y la vergüenza de llevar un cartel que reza Soy un guarro es, a la vez, un verdadero semillero de apps, robótica universalizada, niños que juegan con drones  y vehículos autónomos sin conductor.

Es también uno de los nodos de inversión más importantes del planeta. Por sus calles, más de 40.000 jóvenes portan sensores en la ropa que indican la temperatura corporal, previsiones de lluvia o las rutas más despejadas. Los niños juegan con drones en escuelas donde aprenden a programar videojuegos. En 50 años, esta isla ha doblado el PIB per cápita de España. Su capital, se convirtió en la primera ciudad del mundo en introducir taxis inteligentes que funcionan sin conductor. Estos taxis representan un 3% del parque móvil y cubren el 18% de los trayectos. Monitorizado por más de 1.000 sensores, el millón de coches que circula por Singapur es gestionado con datos recolectados en tiempo real. Cuando el tráfico es fluido no hay peaje, pero cuando está congestionado se activa.

Tree House es una urbanización residencial con bloques de 24 pisos. Se trata del jardín vertical más grande del mundo. Sus espectaculares Gardens by the Bay son una muestra de sostenibilidad, arquitectura innovadora y última tecnología en un ambicioso proyecto con excelentes resultados. Los “superárboles” regulan la temperatura absorbiendo y dispersando calor, recolectan agua de lluvia y ofrecen una vista panorámica de la ciudad. Sus granjas verticales permiten cultivar hacia lo alto ahorrando energía.

Lo que viene: del coche eléctrico al auto volador

En el resto del mundo, pocos dudan que la movilidad de las personas y la vida urbana cambiara de forma radical en las próximas dos décadas. Un  ejemplo de ello será la automoción, donde la proliferación de coches híbridos y, sobre todo eléctricos, dará paso al no tan imaginario automóvil volador. Al menos diez empresas de Estados Unidos, Europa, China y Japón prueban ya con éxito distintos prototipos de coches con despegue y aterrizaje vertical.

La alemana Lilium Aviación -en colaboración con la Agencia Espacial Europea-, desarrolla el primer avión del mundo para uso personal. Se adelanta en la carrera a sus rivales con un biplaza VTOL que puede alcanzar 300 km/h con una sola carga de baterías. El vehículo/aeronave puede flotar y realizar vuelos cortos. La prueba allana el camino para crear el primer taxi aéreo.

Uber prevé llevar su prototipo a las ciudades en menos de cinco años. Dubái será la primera ciudad en contar con este sistema en 2020. Las pruebas se hacen con coche compartido, después sin conductor, con los que ya experimentan y podrían reducir un 90% la cantidad de automóviles de las urbes. Los argumentos son tanto ecológicos como económicos. El 22% de las emisiones de CO2 del planeta provienen de la automoción. A la vez, los coches están parados el 95% del tiempo.

Tesla, por su parte, acaba de anunciar que instalara para sus coches gasolineras eléctricas en España que cargarán 250 kilómetros de batería en 15 minutos. El objetivo es acabar el año con 24 super-cargadores instalados en las principales autovías. Serán capaces de recargar la batería al completo en apenas media hora.

Versos como dardos (Pasión y vida, de Joaquín Brotóns)

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Aseguraba Juan Ramón Jiménez que la poesía es el encuentro después del hallazgo. Segun Octavio Paz, un método de liberación interior y, en opinión de Benedetti, el alma del mundo.

Tal manifestación de la belleza y sentimiento como la describe la Academia, la ha practicado desde su niñez el valdepeñero Joaquín Brotóns, el bardo más sentimental y desamparado, al decir del mismísimo Pepe Hierro, cuyo desencanto forma parte de esa realidad que le defrauda. Nos defrauda a todos, -añado yo-, a cada uno de los humanos.

Cuarenta años después de su primera obra, Poemas  para los muertos (1977), se publica Pasión y vida (1977-2017 Ed. Verbum), la recopilación con poemas nuevos que compendia quince obras alumbradas desde entonces cual dardos en el corazón del lector: Poemas para los muertos, Las máscaras del desamor (1978), Amor, deseo y desencanto, La soledad de la luna (1980), El espejo de la belleza…

La cobardía de reprimir las pasiones

Brotóns siempre ha tenido el valor de desnudarse en público y de exponerse al escrutinio general además de colocarse frente a los valores establecidos, como asegura Matías Barchino, quizás el experto que mejor le conoce junto a Pedro Antonio González y Jesús Martin, prócer y amigo de la Valdepeñas natal.

Poeta, no quieras amar con tus versos otros fuegos.//

Tú no puedes gozar otro amor//.

Acepta tu destino ante la sociedad en la que vives, más o menos inmerso, atado o encadenado…//

Quien esto escribe lo hace bajo el impacto de la emoción, con un lenguaje total, comprensible por la razón y sin enunciados metafóricos, al decir del autor de Cuaderno de Nueva York (Grito Todo y el eco dice Nada/Grito Nada y el eco dice Todo/ Después de todo, todo ha sido nada, aunque un día lo fue todo).

El cordobés Pablo García Baena lo describe como helenístico, cernudiano y cavafiano, cuya poesía es la de la “experiencia, rica, viva y palpitante, del callejeo nocturno, la esquina cómplice, la cita dudosa entre temor y deseo”, que proporciona un friso anacreóntico de esa Valdepeñas que imaginamos como bacante de morados racimos y pámpanos y labios en ofrenda. En ello coincide también el profesor Martín-Miguel Rubio, que relaciona a Cavafis y Brotóns en planteamientos y temática amorosos, aunque sus versos estén separados por el tiempo y su contenido formal acerquen paralelismos contra la cobardía que reprime las pasiones y a favor del placer.

 Hace tanto tiempo que duermo solo, amor mío, joven amante,

que ya apenas si recuerdo aquellas cálidas noches de estío//

 Era uno de esos chicos bellos, soñados en la alta madrugada,

nacidos para el fogonazo del placer de un instante…

 La sublimación del desgarro

La poesía, como la pintura o la música, son las máximas expresiones del arte, la plasmación de la belleza y de la desnudez, de la aflicción, la frescura, el desconsuelo, la pasión, el júbilo, la satisfacción y la felicidad, en suma. Es en esta  sublimación del placer donde tienen cabida cualesquiera de los sentimientos del ser humano y donde Joaquín Brotóns, precisamente, ha sabido plasmar su particular  vivencia del desgarro por escribir poesía a lo largo de cuatro décadas. Algo que dejó cristalizado -de manera magistral- en el Poema sangriento, dedicado a su madre:

Madre, no quiero que te pongas tiste por mí,

tú no tienes culpa de que me encone cada día el cáncer de la poesía…

 Son tantas las lágrimas que me he tragado,

que mi garganta es un pozo negro..

 Y ese es mi destino de poeta, madre,

llevar a los hombres mi labio sangrante

y dejar huellas en un campo liego.

 Hedonista y epicúreo de La Mancha

La poesía triste y del desamor, aunque también de la exaltación, al decir del propio Joaquín Brotóns, no está reñida con su particular desengaño con la literatura por la escasez de lectores que genera.

Este hedonista y noctámbulo cual epicúreo de La Mancha, como lo define el filólogo y crítico, Pedro A. González, no puede ser más acertado. Ha ido escribiéndose a sí mismo a golpes de vino y verso, en los oscuros espejos de sus noches solitarias, y en los azogues ha dejado impresa la huella de su fascinación por la belleza, creyendo como tantos, que la belleza y la escritura salva.

“Brotóns es a esta época lo que Juan Alcaide fue en la suya”, ha reconocido uno de los representantes públicos que más ha hecho por la cultura de la capital del vino y su difusión, Jesús Martín. En palabras del primer edil, aunque este hijo y nieto de vinateros escribe de desamor, “su poesía es de amor: de amor en busca de amor, de amor perdido o de amor traicionado”.

Son muchos los poetas, dramaturgos o pintores, junto a una pléyade de artistas manchegos, quienes llevan expresando desde hace tiempo -con reconocimiento o  en el anonimato-, sus propias emociones e  íntimas experiencias. El común denominador no ha sido otro que compartir interpretaciones o estados de ánimo sobre realidades diferentes. Así lo hicieron y lo hacen, Balbuena, Juan Alcaide, Ana de Castro, Muñoz Fillol, Sánchez Solana, Francisco Nieva, Sagrario Torres, Creis Córdoba, Gregorio Prieto, García Benedí, Tomas de Antequera, Paco Clavel, José Cornejo, Miguel Navarro, Crespo Foix, Miguel Fernández, Joaquín Morales, Marques Talavera

La poesía, arma cargada de futuro

El testigo lo han tomado jóvenes valdepeñeros como Elena Díaz, Sheila Delgado, Blanca García, Juli Álvarez y Carlos Utrera, cuyos versos recorren las calles y plazas de la ciudad. Su grito es tan claro como universal: “expresar  la poesía que cada uno siente”. Solo la perseverancia hará que este grupo autodenominado Quimera acabe integrando las  nuevas generaciones del maltrecho siglo veintiuno. Otros juglares y pintores –Escandar Algeet, Marcus Versus, Soraya Estéfana, José María Ponce-, se encargan de hacer recitales y exposiciones para evitar la excepción cultural de la que se quejan artistas consagrados como Miguel Navarro (Valdepeñas, 1935).

Hace mucho tiempo que Federico García Lorca concibió   la poesía como la unión de dos palabras que forman un misterio, la misma que según  Heidegger no era otra cosa que la instauración del ser por la palabra. Neruda y Gabriel Celaya apostaron por una poesía comprometida y no elitista como elemento de sensibilidad y persuasión.

No cabe duda de que todas y cada una de estas formas de cautivar con la palabra, y con los versos, seguirán siendo armas cargadas de futuro.

Dignidad y pensiones

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Hay noticias no por desconocidas menos alarmantes. Muchos ancianos japoneses han comenzado a delinquir con objeto de entrar en la cárcel y ser atendidos por el Estado, o  al menos, poder comer. Su desesperación para hurtar en los supermercados es proporcional a la pobreza en que se encuentra la población más envejecida del mundo -35 millones de ciudadanos con más de 65 años-,  que a los 70, 80 o 90 no pueden ser atendidos por el gobierno pese a cobrar pensiones que no llegan a 800 euros.

Desde 2013, las cifras de delincuencia senil en algunas ciudades ha superado a las infracciones de los jóvenes que como en otros países occidentales, sigue pasando de toda una generación que ya consume más pañales que la de todos los nuevos bebes. Cada día que pasa, el país más envejecido y longevo del orbe (65.000 centenarios) tiene a su vez el menor índice de natalidad -1,3%- lo que conlleva un aumento del gasto en pensiones y unos costes sanitarios difíciles de asumir por parte de la decreciente clase trabajadora.

Darse prisa en morir

Un panorama tan desgarrador no se soluciona con argumentos tan sórdidos como el del vice-primer ministro de Economía nipón, que ha llegado a asegurar que el problema de los enormes gastos de la tercera edad tan solo se resolverá cuando se incite a los ancianos a “darse prisa en morir”. Tal incapacidad para la gestión pública y falta de humanidad solo es comparable a la de un antiguo responsable de la sanidad en Alemania que llegó a justificar la escasa calidad de las prótesis quirúrgicas implantadas a los ancianos por la corta vida del paciente.

El pleno siglo XXI, el futuro de las naciones no se mide ya solo en términos de crecimiento o riqueza, sino también por el índice de bienestar de su población, lo que el programa  de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) denomina Índice de desarrollo humano (IDH). Este indicador incluye los logros obtenidos en dimensiones fundamentales como la adquisición de conocimientos, la consecución de una vida larga y saludable y disfrutar al menos de un nivel de vida digno.

La dignidad de la población hoy no solo incluye un  mínimo de bienestar y disfrute de los viejos en  sus últimos años. Afecta también a los niños, a los jóvenes y a otros sectores generacionales que la mayor crisis económica y financiera del último siglo ha truncado en sus vidas presentes y puesto en claro riesgo para su futuro.

España: Aviso a navegantes

En apenas 30 años, España tendrá más jubilados que trabajadores, según la última proyección de pirámide poblacional actualizada por el INE. Nuestro país tiene hoy casi 2,5 empleados por persona mayor de 67 años, a partir de 2046 habrá menos de uno. El número de jubilados se multiplicará por dos en este periodo.

Los datos reflejan a la perfección el tamaño del problema. Cada trabajador tendrá que sostener no solo a su familia sino también a un jubilado, lo que significa que la carga en términos de pensiones se multiplicará por dos en menos de 30 años. En concreto, las personas en edad de trabajar superan los 31,5 millones, mientras que los mayores con 68 años o más son casi 8 millones.

La Seguridad Social entre tanto sufre el mayor déficit de su historia, en 2016 registró una desviación de más de un punto y medio porcentual (1,62%), lo que supone un quebranto de más de 18.000 millones. No hace falta ser un genio para constatar que desde hace nueve años la enorme precariedad, junto a los empleos creados, no aporta lo suficiente en forma de cotizaciones sociales para mantener un sistema en el que los nuevos pensionistas tienen derecho a mayores retribuciones.

En consecuencia, el Fondo de Reserva está ya cerca de agotarse de manera total y los poco más de 15.000 millones con los que cuenta apenas tiene capacidad para hacer frente a la paga extra del próximo verano.

Parlamento y Gobierno, al quite

En la búsqueda de soluciones se afana desde hace meses el Congreso de los Diputados a través de su Comisión del Pacto de Toledo, el único órgano donde la unanimidad de los partidos está de acuerdo en buscar fuentes de financiación o qué pensiones deben pagarse con impuestos y qué cotizaciones dedicarse a políticas de empleo. Todo, para evitar el saqueo de la famosa hucha en tiempos de turbulencia.

Uno de los mayores expertos, Octavio Granado,  lo decía bien claro hace poco: Sólo cuando garanticemos mayores ingresos, podremos asumir mantener el poder adquisitivo de los pensionistas Naturalmente es necesario más empleo, pero “con salarios de 500 € no vamos a pagar pensiones de 1.400, a no ser que creemos un millón de empleos todos los años”.

El ministro de Hacienda, entre tanto, trata de calmar los ánimos al asegurar  que el déficit es “asumible” por el conjunto de la Administración y en su caso por la recaudación récord del Estado prevista para este año. Palabra de Montoro, aunque la solución solo sea coyuntural mientras se despeja de una vez el peligro de las pensiones.  

 

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Como ganar la guerra sin disparar

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El pasado siglo XX las guerras se ganaban disparando misiles o disuadiendo con armamento nuclear. Las mayores potencias de la humanidad hubieron de resolver no pocos conflictos armados hasta los dientes y, aun así, tuvieron su propio Waterloo. Estados Unidos en Vietnam y la Unión Soviética en Afganistán. Ambas superpotencias enseñoreaban sus arsenales como si fueran atributos propios, hasta que fingieron su destrucción.

Ni misiles, ni bombas

En lo que va de siglo XXI, la Rusia de Putin no ha tenido que utilizar ni balas, ni bombas, ni misiles, ni siquiera gas mostaza para humillar a occidente. Y sobre todo, a su eterno rival. Le ha bastado ganar la partida diplomática y geopolítica en el terreno que más le duele a la patria de las estrellas, el espionaje y los ciberataques en la red.

El depauperado impero caucásico, liderado hoy con mano de hierro por el mayor autócrata del orbe, ha conseguido poner en jaque incluso a la vetusta Europa, a la que ha metido el miedo en el cuerpo y no sabe cómo defenderse.

Es cierto que la delicada y bochornosa realidad que vive occidente no se hubiera agravado de no emerger Donald Trump, el mayor ejemplo de populismo en la primera potencia del mundo a quien la mitad de su propio pueblo odia y sus servicios de inteligencia le niegan ahora información. Con tan solo un mes de mandato, cada vez son mayores los ejemplos de su peligrosa incompetencia y las pruebas (mejor que el anglicismo evidencia) de haberse entregado al enemigo cual caballo de Troya para ganar las elecciones.

Aunque todavía es pronto para elucubrar, el empresario de Nueva York comienza a estar bajo la sombra del impeachment  o procesamiento por el que fueron juzgados dos presidentes americanos –Andrew Johnson y Bill Clinton-, aunque absueltos y forzó la dimisión de  Richard Nixon para evitar el proceso de destitución.

 Peligroso culebrón

Los servicios de inteligencia –CIA, NSA- a los que Trump pretende depurar ahora colocando en su cúpula a otro multimillonario de confianza –Stephen A. Feinberg-acaban de ratificar el ciberespionaje de las pasadas las elecciones, concluyendo que el Kremlin espió y maniobró para denigrar a la candidata demócrata, Hillary Clinton, y favorecer la llegada de Trump a la Casa Blanca.

Las llamadas entre Michael Flynn, el dimitido consejero de seguridad nacional, y el embajador ruso en Washington no se habrían conocido de no haber sido grabadas de manera rutinaria, constatando los presuntos contactos entre el equipo de Trump y los espías rusos al servicio del mandatario del Kremlin y ex agende del KGB.

 Internet ¿arma de destrucción masiva?

Se acabaron las partidas de ajedrez ganadas a tablero abierto. Las cloacas de la red de redes universal ya permiten inocular venenos para destruir a enemigos internos (Litvinenko) o foráneos (EE.UU), posibilitando la destrucción de personas, empresas y hasta Estados. Basta utilizar el submundo de Internet  con minúsculos ejércitos  de algoritmos para pulverizar al enemigo.

El experto Jesús Abraham Fernández se preguntaba recientemente si estos elementos capaces de guiar los buscadores y sistemas de navegación son realmente las nuevas armas de construcción masiva. Su teoría es que esta secuencia de instrucciones computacionales para solucionar problemas ha servido también para impulsar los populismos, el brexit  y las maldades de Putin y Trump.

Lo que se conoce como el Big Data sirve no solo para crear campañas comerciales o conocer los gustos de los consumidores, también para encontrar tendencias ideológicas en diversos estratos sociales y preparar campañas de información… o intoxicación a nivel planetario..

Una vez más, el espionaje ruso ha tomado la delantera a lo que queda de occidente. Tan solo le ha bastado utilizar su propia revolución informática y sus redes o cañerías –Google, Facebook, Twitter, Netflix, Instagran…- para ganar varias batallas sin derramar una sola gota de sangre.

Bastante muertos  o encarcelados ha ido dejando atrás el inquilino del Kremlin junto a la periodista Politkóvskaya, el ex espía Litvinenko, los magnates BerezovskyJodorkovski, el abogado Magnitsky, las punkies Pussy Riot o el bloguero anticorrupción Alexéi Navalni, muchos de los cuales no lo pueden contar.

La gran pregunta es si después de estos daños directos y colaterales, entre todos permitiremos que gane la guerra.

El mundo contra Trump

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Menos lamentos y más acción. El  multitudinario rechazo internacional contra el nuevo presidente americano debería ser aprovechado por la sociedad civil y los gobiernos democráticos del mundo para evitar que el nuevo inquilino de la Casa Blanca cumpla, una a una, sus incontables amenazas. La primera, -tras despreciar a su propio pueblo- poner en riesgo la frágil estabilidad mundial e intentar ahondar la divisiones geopolíticas, militares  y económicas  del  siglo mas convulso que acabamos de dejar atrás.

Ya sabemos que la falsaria democracia americana (puritanismo, libertad, protección, rectitud moral) estará dirigida durante cuatro años por un ignorante atrabiliario y energúmeno matón capaz por sí solo de disparar su dedo acusador contra todo lo que le disgusta o le lleve la contraría a su alrededor.

Justiciero universal

Lo de menos es que este justiciero universal pueda acabar apretando físicamente el fatídico botón nuclear, con la confianza de que en el último minuto un ápice de mínima sensatez le disuadiera. Lo peor es que durante los 1.458 días que le restan de mandato acabe apuntando los misiles intercontinentales a los cuatro puntos cardinales del planeta o intente co-dirigir el mundo desde el gran consejo de administración que ha conformado en Washington, a imagen y semejanza de sus propias empresas, aunque con sucursales en Wall Street, Exxon,  Golmand Sachs, Wells Fargo, News Corp. Moscú, Suiza, Israel…

Lo que millones de ciudadanos han expresado en la calle tras su toma de posesión, no es otra cosa que la necesidad de evitar que la beligerancia, xenofobia, racismo, odio, misoginia, avaricia, egolatría e ineptitud de Trump le conviertan en un nuevo dictador capaz de emular a los grandes monstruos de la historia.

Ultranacionalismo y puertas giratorias

En su particular cruzada interior, al multimillonario Presidente le han sobrado apenas dos horas para firmar la sentencia de muerte del programa de sanidad publica creado por Obama, instituir el Día Nacional del Patriotismo en todo el territorio de EE.UU. y nombrar  a los 15 miembros de su controvertido gabinete,  sin la presencia de latinos tras casi 30 años. Su última -y sectaria decisión- acaba de ser la supresión  del español de la “web” de la Casa Blanca.

La fortuna del nuevo Gobierno, estimada en unos 35.000 millones de dólares, supera el PIB de países como Bolivia (33.200), Paraguay (27.600), Letonia (27.000) o Camerún (29.200). El Ministro más llamativo (Secretario) podría ser el flamante titular de Justicia, Jeff Sessions, tras su coqueteo con el Ku Klux Klan (KKK), aunque otros colegas le superan en ultranacionalismo y trasvase de puertas giratorias empresa-gobierno. Rex Tillerson, nuevo secretario de Estado, acede a dirigir la poderosa diplomacia estadounidense desde la presidencia del gigante energético Exxon Mobil. A sus 64 años tiene una excelente relación con el presidente Putin que en 2013 le condecoró con la Orden de la Amistad. Como secretario de Trabajo ejerce ya, Andy Puzder, quien desde 1997 dirige un imperio de 3.750 restaurantes y 75.000 empleados de fast food o comida basura. El director de la CIA, Mike Pompeo, además del azote de Hillary Clinton es próximo movimiento ultraconservador Tea Party; mientras su Secretario del Tesoro y responsable de hacienda no es otro que Steven Mnuchin, banquero de Goldman Sachs durante 17 años, antes de crear su propia empresa de fondos de riesgo. Un general retirado, James Mattis, alias “Perro Loco” islamófono tras su paso por la guerra de Afganistan-, es el nuevo titular del Pentágono o ministro de Defensa.

La encrucijada europea

Los siguientes pasos del inquilino del despacho oval no serán otros que dinamitar los acuerdos trasatlánticos (TTP y NAFTA) en su estrategia de repliegue proteccionista, la retirada de la tímida cruzada americana contra el cambio climático,  e iniciar  la cuenta atrás para  recomponer el militarismo de la OTAN en el que ha dejado de creer. El único objetivo en el que puede concordar con sus hasta ahora aliados tradicionales será acabar con el terrorismo yihadista al que pretende aniquilar de la faz de la tierra, según su propias palabras.

Junto a Naciones Unidas y el resto de organismos internacionales, Europa debería ser la más interesada en intentar frenar el peligro nacionalista de la todavía primera potencia mundial. No en balde, desde el 2010 la UE es su principal socio comercial. Europa es el mayor exportador mundial de bienes y servicios. Nuestros principales socios, además, son China y Rusia, sin olvidar que también somos el principal mercado de exportación para más de 100 países. Para España, EE.UU. es su principal socio comercial. El mercado estadounidense fue en 2015 el sexto destino de nuestras exportaciones de bienes y  el tercero en inversión global con un 13% sobre el total.

De la crisis al populismo

En un año crucial con al menos cuatro elecciones en ciernes (Holanda, Francia, Alemania, República Checa e Italia probablemente), la resquebrajada Europa y sus respectivos gobiernos deberían reflexionar no solo sobre la gangrena ultraconservadora y populista que invade sus estados e infecta el tejido social,  también sobre los vientos huracanados que vienen del otro lado del Atlántico, traspasan los Urales y recalan en el mar de Beijing.

Por mucho que se quiera disimular, el desconcierto que viven las élites políticas mundiales es casi parejo al de sus respectivas económicas, aunque alejado del sufrimiento de gran parte de la sociedad.  En Davos se buscan ahora explicaciones a los cambios que está sufriendo el orden mundial impuesto en el último medio siglo sin acertar el rumbo que tomará la actual etapa de transición.

Quienes en la última década provocaron la crisis de las clases medias, el hundimiento de los más pobres y el aumento de la desigualdad lamentan ahora “la falta de confianza de los ciudadanos” –Christine Lagarde-.  “Es un error no reconocer que la clase media está preocupada”, sentencia el ex secretario del Tesoro de EE. UU., Larry Summers para quien el grueso de la sociedad siente que no se le escucha y expresa su enfado en las urnas. El ministro italiano de Economía advierte que tenemos que “tomarnos el populismo en serio” porque no están ofreciendo respuesta a los problemas pero sí “están recogiendo la preocupación de los ciudadanos”. “No todo es economía, pero la economía y los bajos salarios tienen que ver con el auge del populismo”, apunta Joseph Stiglitz, el Nobel que si vio venir al lobo y nadie le creyó.

Cambio climático: la mayor catástrofe de la humanidad

 

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Más de 13 millones de personas mueren cada año en el mundo por la contaminación, según la OMS. De ellas, 7.3 millones son atribuibles a la contaminación medioambiental en espacios interiores o en el exterior, lo que provoca todo tipo de enfermedades cardiovasculares, cánceres o accidentes cerebrales.

Solo en China mueren 1.6 millones de personas por la combustión de carbón, mientras en India fallecen 1.3 millones. En Europa, nueve de cada diez habitantes viven expuestos en ciudades con exceso de contaminación que provoca muertes prematuras, enfermedades y costes sanitarios. La polución le cuesta a Europa 1.4 billones de euros. El coste en España es de 15.000 fallecimientos anuales y 45.000 millones de euros.

Una burbuja peor que las guerras 

Desde la Revolución Industrial las emisiones a la atmósfera han crecido de manera exponencial al quemar masivamente hidrocarburos lo que ha generado que el calentamiento global sea una incontrovertible realidad. Es por ello que 110 países han decidido pasar de los compromisos políticos (Acuerdo de París 2015) a la acción (Cumbre de Marrakech 2016) con objeto de evitar que el cambio climático eleve la temperatura del planeta por encima de 2ºC con respecto al nivel preindustrial y se agudicen las catástrofes. Todos los sectores clave (generación de energía, transporte por carretera, edificación, industria, uso de la tierra y agricultura comercial) deben empezar a realizar grandes esfuerzos para reducir las emisiones de C02 antes de 2020. El objetivo es llegar a 2060 con emisiones cero a nivel mundial.

Ban Ki-moon, ha recordado que se trata de “el principal problema al que se enfrenta la humanidad para evitar la gran catástrofe que supondría –de no hacerle frente-  una subida de casi 4ºC en el planeta a finales de siglo. No le falta razón al saliente secretario general de la ONU, ya que la burbuja del calentamiento global será mucho más letal que las grandes pandemias o incluso las temidas guerras mundiales que el hombre se empeña en blandir para solventar sus diferencias.

Los mayores contaminadores del planeta

Solo  10 países -China, Estados Unidos, India, Rusia, Japón, Brasil, Canadá, Indonesia, México, Irán- emiten dos veces más que las otras 175 naciones cuyos datos han sido analizados por el Instituto de Recursos Mundiales (WRI) y solo los dos mayores emisores, China y EE. UU., representan más de un tercio de las emisiones de gas de efecto invernadero (GEI) mundiales. Seis de los países en desarrollo contabilizan casi el 40 % del total de emisiones, mientras que los 100 países restantes con menos emisiones son responsables de apenas del 3 % de los GEI emitidos a atmósfera a escala global.

El sector energético constituye al 76 % de las emisiones mundiales. Tres cuartas partes de los países atribuyen la mayoría de sus emisiones a la generación de energía. La apuesta de duplicar las energías renovables en los próximos años constituye una tímida esperanza para neutralizar el impacto del sector energético en las emisiones de GEI; ya que la agricultura y la industria son los dos principales generadores de gases de efecto invernadero.

Europa, a la cabeza de la lucha contra el cambio

Como recuerda el ex-director del CIEMAT, catedrático Cayetano López, Europa ha mantenido el liderazgo en la lucha contra el cambio climático en las últimas décadas. Su propuesta es la más ambiciosa, una reducción del 40% en las emisiones de GEI en 2030 respecto del nivel alcanzado en 1990, con Alemania a la cabeza que se ha comprometido a recortar entre un 80-95% el nivel de emisiones. Su importancia, sin embargo, no deja de ser relativa ya que el conjunto de las emisiones anuales de la UE apenas supone un 10% del total, de forma que las considerables reducciones anunciadas tienen un impacto modesto.  

España deberá reducir un 26% sus emisiones en los denominados sectores difusos (agricultura, transporte y edificación), antes de 2030 que no están sujetos al régimen de comercio de emisiones. El compromiso del Gobierno es dialogar de inmediato con los grupos parlamentarios y los sectores implicados para su puesta en marcha con el argumento de que todo el mundo tiene que hacer su aportaciónGreenpeace  critica que, tras la recuperación económica, los gases de efecto invernadero aumentaron un 3,2% el año pasado, una subida del 18% frente a 1990. También ha recordado que nuestro país mantiene las ayudas al carbón, que este año ascendieron a 25,3 millones, mientras Rajoy evita fijar una fecha concreta para el cierre de las generadoras.

La alternativa al desastre

No hay duda que el tiempo apremia a gobiernos, instituciones y empresas de todo el orbe para evitar consecuencias sociales, ambientales y económicas relacionadas con el calentamiento. No se trata solo de medidas y acciones drásticas, sino de una concienciación individual necesaria para una reeducación medioambiental que ponga en marcha los consejos para reducir la contaminación.

La alternativa no es otra que mantener el equilibrio de los ecosistemas que eviten del deshielo de la Antártida, Groenlandia y el mar Ártico, evitar el aumento de inundaciones y sequías, la intensificación de huracanes y tormentas, la extinción de la biodiversidad vegetal y animal,  la desincronización de las especies (que provoca que las plantas florezcan antes de la actividad de los insectos para su polinización), la menor disponibilidad de agua dulce, el cambio de los ecosistemas o la expansión de enfermedades.

 

 

Inmigración, xenofobia y solidaridad

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Tres décadas después de la llegada de las primeras pateras a España desde Marruecos, -a mediados de los 80 a las costas andaluzas y en 1994 a Canarias- la inmigración marítima se ha convertido en uno de los mayores dramas humanitarios de Europa y del mundo. También en una de las peores crisis políticas y sociales del continente, donde casi un millón de inmigrantes (972.500) llegaron por mar solo el pasado año, frente a los apenas 35.000 que lo hicieron desde Turquía.

La cifra es cuatro veces superior a la de 2014, cuando 216.000 personas entraron irregularmente en la UE, lo que supone uno de los dramas más importante desde la II Guerra Mundial que llego a generar entre 12 y 14 millones de desplazados. Los niños representan un tercio del total de llegadas, muchos de ellos separados de sus familias, que requieren atención y cuidados especiales.

 Frontex, la agencia europea de fronteras, eleva las llegadas a Europa en más de 1,5 millones. Lo peor es el número de desesperados que dejan la vida en la ruta del Mediterráneo, la más peligrosa para inmigrantes y refugiados que huyen de las guerras, la hambruna, la barbarie o la persecución en busca de un futuro mejor en algún lugar del UE. En lo que va de año, son casi 4.000 los muertos o desaparecidos en las duras aguas del mare Nostrum, según los datos aportados por los principales países de acogida como Grecia, España, Italia, Bulgaria, Malta y Chipre.

 Xenofobia institucional

Este gran drama social, político y económico agudizado desde el comienzo del siglo ha tenido un comportamiento desigual -y hasta mezquino- por parte de instituciones y gobiernos que han hecho reverdecer actitudes xenófobas de triste recuerdo. Dirigentes de Estados  como Polonia, Hungría, Bulgaria, Eslovaquia, Chequia o Rumania han alternado la construcción de muros y vallas con el rechazo tajante a las cuotas fijadas para la acogida y el asentamiento por la propia Comisión. Otros como Holanda, Bélgica, y hasta la propia Gran Bretaña tornaron su tradicional política de integración por el fanatismo, hostilidad y nacionalismo más rancio que se pudiera imaginar.

Para bochorno de la vieja Europa, el contraste de semejante realidad lo sigue aportando en países como España e Italia, la sociedad civil, ciudadanos anónimos de toda clase y condición, junto a organismos, asociaciones, multitud de Ongs o personal de fuerzas y cuerpos de seguridad, cuya ayuda se ha volcado para paliar las injusticias y la crueldad que durante años continúa cebándose con miles de desesperados. Son los operativos puestos en  marcha en Canarias hace más de un década.

Canarias, experimento piloto

Voluntarios de Cruz Roja y de Caritas, salvamento marítimo, personal de la Guardia Civil, además de incansables funcionarios y autoridades del Estado coordinaron acciones humanitarias –y lo siguen haciendo hoy- con embarcaciones, helicópteros y rescates para salvar vidas humanas y proporcionar un trato digno y el más elemental respeto a los derechos humanos.

Tan ingente, como a veces anónima actividad, la refleja en una monografía ejemplar del catedrático de Termodinámica, José Segura, que ejerció como Delegado del Gobierno en los años que arribaron al archipielago miles de cayucos procedentes del norte de África (2004-8). El veterano parlamentario -a cuya impronta y fructífera actividad se deben iniciativas de calado en sectores estratégicos como la energía, la navegación o el trasporte aéreo- relata la estrategia y el interés social que generó en aquella época el impulso desde la Administración de un conjunto de actuaciones sin precedentes en España.

Canarias, fue el gran experimento piloto de una ejemplar actuación que hubo de exportar a la península en años posteriores: desde la localización de embarcaciones en el mar, al auxilio colectivo, el equipamiento del SIBE con operativos aeronavales de helicópteros, aviones, patrulleras, remolcadores y buques oceánicos con los que socorrer, auxiliar y ayudar a los desesperados seres humanos a la deriva de la naturaleza, la política y la sociedad.

Barcos chatarreros y Delegado ejemplar

La experiencia de Canarias en esta Inmigración irregular por vía marítima (1) es lo que relata esta publicación que describe  -entre otras cosas- la creación del Centro de Coordinación Regional del archipiélago qué fue ejemplo para Europa en materia de control de fronteras marítimas y coordinación de medios efectivos.

También se describe la larga tramitación de la Unión Europea en la elaboración del Reglamento del Parlamento y del Consejo en 2014 por el que se establecen normas para la vigilancia de las fronteras marítimas exteriores en coordinación con la agencia europea de gestión de fronteras de los Estados miembros de la UE.

Para asombro, desgarro e incredulidad de quienes apenas hace una década se indignaban con los barcos piratas y chatarreros, semi-hundidos con 500 o 600 personas a bordo, hubo un recto servidor público además de ciudadano ejemplar que, desafiando -y desobedeciendo- a su propio Gobierno, ordeno llevar a puerto un buque de triste recuerdo ya desahuciado, en lugar de reenviarlo al mar.

(1) Inmigración irregular por vía marítima. Canarias: una experiencia.

Ediciones Idea. 2016

Francisco Nieva, libertario y transgresor

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Iconoclasta, irredento, bohemio, transgresor…  Francisco Nieva ha sido el torbellino que aportó al teatro español el postmodernismo de la innovación, el surrealismo de la provocación en sus más extremas variantes: espectáculo, ingenio, parodia, sexo, esperpento, religión y hasta  la cultura popular.

Valdepeñero cosmopolita

El ingenio de este valdepeñero universal, que conoció el postismo de los 40 y la vanguardia parisina del Centre Nacional de la Recherche, parecía no tener límites cuando en los estertores del franquismo retornó al gran ruedo nacional precipitando su aprendizaje europeo que lo ha marcado hasta el final.

Escenógrafo, dibujante, ilustrador, autor, director y, hasta maestro de discípulos, concateno una actividad intensa que llego a parir multitud de obras y géneros.  El combate de Opalos y Tasia (1953),  Nosferatu (1961), El fandango asombroso (1961), Pelo de tormenta (1962),  La carroza de plomo candente (1971),  Coronada y el toro (1973),  El buscón (1975) o La paz (1977) forman  parte ya de un Teatro furioso, o de la farsa y la calamidad como reacción vitalista e imaginativa ante “la mediocridad del arte de las clases medias de la posguerra”.  Un lenguaje  retador junto su pulcra escenografía barroca, dieron como resultado toda una serie de originalísimas representaciones al más puro estilo valleinclanesco.

De la España negra a las falsas grandezas

“El arte no es cosa seria, es un ensueño sin límites, siempre en plena revolución“, repetía este soñador neo-vanguardista a quien tras la censura le llegaron casi todos los premios (Polignac, de la Crítica, Nacional, Cavia, Álvarez Quintero, Max, príncipe de Asturias mas el reconocimiento de la Academia Española).

Su teatro inicial, las reóperas, el teatro de crónica y estampa, de la brevedad, las versiones libres…  son el compendio de una vida dedicada a la creación en la que se incluyen títulos ingeniosos y contenidas reflexiones sobre la España negra, el autoritarismo, el casticismo, la España pueblerina o las falsas grandezas.   Su novísimo teatro e incansable vitalidad se atrevió con todo.  Hasta con las adaptaciones de los clásicos: Aristófanes, Cervantes, Tirant lo Blanc, Galdós, Moreto, el Duque de Rivas.

Uno de sus alumnos y discípulo, el  reconocido director y autor Juan Carlos Pérez de la Fuente, asegura que el corpus dramatúrgico de Paco Nieva bebía del Teatro del Siglo de Oro y de las vanguardias. Pelo de tormenta, fue la obra más prohibida del franquismo, imposible de estrenar en aquella época, y significó mi pasaporte hacia el teatro público. Tenía claro que era necesario que epatara, que llamase la atención y que se convirtiera en un banderín de enganche. Todo el Teatro María Guerreo fue una plaza pública, un espacio único,  una locura llena de cordura, como era Paco”, recuerda el ex director del Centro Dramático Nacional desde el mismo escenario que acaba de despedir, de manera discreta aunque sincera y absolutamente reconocida, a otro genio manchego de la creación.

Inventor de textos y decorados

El cosmopolita e inventor de textos, figurines y decorados no ha querido dejarnos sin su postrer epitafio a modo de aguijón en sus habituales reflexiones de prensa: “Erase una vez”-escrito en La razón-  sirve de título a su póstuma colaboración en la que aguijonea con estupor “cómo se extiende por doquier la peligrosa cultura de la superchería. Y no sólo en internet o las televisiones, también en las librerías y otros templos del saber, donde abundan libros de autoayuda y pseudo-ciencias varias, con sus frases milagrosas, capaces de sanar cualquier mal del cuerpo o del espíritu”.

Érase una vez que se era

“Érase una vez que se era, una especie de bicho raro, una suerte de curandero místico, un iluminado y un príncipe al que llamaban el santo Custodio en aquel pueblecito de Córdoba”.

Un racista en la Casa Blanca

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“Pase lo que pase, ya hemos perdido. La mitad de nuestro país ha votado por la supremacía blanca, el acoso sexual y demás. El Ku Klux Klan está feliz. Deberíamos estar tristes”.

Este tuit -escrito durante la jornada electoral por un ciudadano de Brooklyn (@baratunde)– refleja el pensamiento de gran parte del mundo occidental sobre la elección de un racista, misógino y altanero  como presidente de la mayor potencia del mundo que odia a la mitad de su país y ahora intenta reconciliar.

Las consecuencias inmediatas del tsunami americano no se han hecho esperar: la segunda mayor caída de las bolsas tras el Brexit, el colapso de los servicios de inmigración… en Canadá, y  profunda preocupación en las grandes cancillerías internacionales por lo que pueda pasar.

Actuar, en lugar de lamentarse

Con todo, no es hora de lamentarse sino de actuar. Es hora de que los gobiernos occidentales, y Europa en particular, dejen de apelar a la hipócrita salvaguarda de los asuntos internos para preservar intereses empresariales, financieros, económicos, comerciales y hasta militares. Hoy, más que nunca, es tiempo de acallar las voces populistas de la extrema derecha –incluido el jefe del gobierno holandés– que se ha apresurado a jalear el triunfo del odio y la iniquidad, de triste recuerdo en el pasado de nuestro continente.

El populismo, la xenofobia, la misoginia o el odio racial no solo están en las puertas de las fronteras de Europa, han conseguido instalarse también en el mismo despacho oval de la Casa Blanca. El pensamiento y las diatribas lanzadas durante meses de campaña electoral no se pueden borrar de un plumazo, como tampoco se cambia la actitud o las amenazas proferidas –“no acatare el resultado electoral”, “el sistema esta corrupto”, “llevare a Hillary a prisión”- con un simple interruptor o el mando de televisión.

El paisaje después de la batalla

Los rescoldos internos de la batalla electoral americana -que difícilmente se apagaran- no son otros que una sociedad absolutamente dividida, dos formas de vida irreconciliables, rebrote del enfrentamiento racial, primacía de la América profunda y de las pistolas, y el renacer de la hipócrita actitud de unos ciudadanos que odian a los inmigrantes pero se sirven de ellos para que les cuiden a sus hijos, limpien sus calles o les sirvan en los restaurantes y los sitios de ocio.

Están por ver las verdaderas razones del no tan inesperado triunfo de Donald Trump, mas allá del odio al establishment, el descontento con la gestión de la crisis,  el voto protesta contra las instituciones, la inseguridad en las calles o el miedo a los inmigrantes.El cineasta Michael Moore acertó hace meses al enumerar las cinco razones  de su victoria final: el voto de la clase obrera  en Estados como Michigan, Ohio, Pensilvania y Wisconsin, la fidelidad de los blancos, la impopularidad de la candidata demócrata, el escaso apoyo de los seguidores a Sanders  y el voto anti-sistema.

Todavía es pronto para conocer si el multimillonario presidente construirá el muro prometido y expulsara a los once millones de inmigrantes.

Lo que sí parece seguro -como recuerda el analista Felipe Sahagún- es la bajada de impuestos prometida y el aumento de la enorme deuda nacional, consecuencia de un nuevo rearme con mayores efectivos militares, entre tropas (500.000), buques de guerra y aviones de combate.

El esperpento mediático y las amenazas verbales darán paso ahora a un escenario aun más preocupante tras las dudas sembradas por Trump sobre su política exterior a aplicar –más allá del coqueteo con su ya homologo ruso, el autócrata Putin– la política de alianzas, el multilateralismo, las guerras de Siria e Irak, el cambio climático y la agenda 2030.

Entretanto, es hora de revisar algunos postulados sobre la falacia de la democracia más avanzada del mundo, en la que apenas acude a votar la mitad del electorado, se prima al candidato ganador que en cada estado anula los votos de su rival, se da golpes de pecho con la Biblia pero mata al vecino que pisa su jardín,  o todavía pisotea los derechos de las minorías  con acosos y detenciones de dudosa legalidad.

La decencia de un mandato

A pesar de todo, debemos conceder al nuevo presidente de EE.UU. el derecho a la decencia que ha negado a sus rivales para constatar si al final de su mandato deja de alinearse con los peores mandatarios que abochornaron a su país:

Andrew Johnson, el presidente mas racista y el primero en ser acusado de violar la ley, -por la remoción de funcionarios sin aval del Congreso- empeñado en preservar el sur como el ‘país del hombre blanco’; John Tyler, tras extender la esclavitud en los estados confederados; Ronald Reagan por apoyar Saddam Husein en la guerra de Irak y  rearmar a los yihadistas que establecieron el régimen talibán en Afganistán,  o George W. Bush por su política neoconservadora radical y el rediseño de la geopolítica exterior que lejos de beneficiar a Estados Unidos genero un conflicto mundial.