Cambio climático: la mayor catástrofe de la humanidad

 

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Más de 13 millones de personas mueren cada año en el mundo por la contaminación, según la OMS. De ellas, 7.3 millones son atribuibles a la contaminación medioambiental en espacios interiores o en el exterior, lo que provoca todo tipo de enfermedades cardiovasculares, cánceres o accidentes cerebrales.

Solo en China mueren 1.6 millones de personas por la combustión de carbón, mientras en India fallecen 1.3 millones. En Europa, nueve de cada diez habitantes viven expuestos en ciudades con exceso de contaminación que provoca muertes prematuras, enfermedades y costes sanitarios. La polución le cuesta a Europa 1.4 billones de euros. El coste en España es de 15.000 fallecimientos anuales y 45.000 millones de euros.

Una burbuja peor que las guerras 

Desde la Revolución Industrial las emisiones a la atmósfera han crecido de manera exponencial al quemar masivamente hidrocarburos lo que ha generado que el calentamiento global sea una incontrovertible realidad. Es por ello que 110 países han decidido pasar de los compromisos políticos (Acuerdo de París 2015) a la acción (Cumbre de Marrakech 2016) con objeto de evitar que el cambio climático eleve la temperatura del planeta por encima de 2ºC con respecto al nivel preindustrial y se agudicen las catástrofes. Todos los sectores clave (generación de energía, transporte por carretera, edificación, industria, uso de la tierra y agricultura comercial) deben empezar a realizar grandes esfuerzos para reducir las emisiones de C02 antes de 2020. El objetivo es llegar a 2060 con emisiones cero a nivel mundial.

Ban Ki-moon, ha recordado que se trata de “el principal problema al que se enfrenta la humanidad para evitar la gran catástrofe que supondría –de no hacerle frente-  una subida de casi 4ºC en el planeta a finales de siglo. No le falta razón al saliente secretario general de la ONU, ya que la burbuja del calentamiento global será mucho más letal que las grandes pandemias o incluso las temidas guerras mundiales que el hombre se empeña en blandir para solventar sus diferencias.

Los mayores contaminadores del planeta

Solo  10 países -China, Estados Unidos, India, Rusia, Japón, Brasil, Canadá, Indonesia, México, Irán- emiten dos veces más que las otras 175 naciones cuyos datos han sido analizados por el Instituto de Recursos Mundiales (WRI) y solo los dos mayores emisores, China y EE. UU., representan más de un tercio de las emisiones de gas de efecto invernadero (GEI) mundiales. Seis de los países en desarrollo contabilizan casi el 40 % del total de emisiones, mientras que los 100 países restantes con menos emisiones son responsables de apenas del 3 % de los GEI emitidos a atmósfera a escala global.

El sector energético constituye al 76 % de las emisiones mundiales. Tres cuartas partes de los países atribuyen la mayoría de sus emisiones a la generación de energía. La apuesta de duplicar las energías renovables en los próximos años constituye una tímida esperanza para neutralizar el impacto del sector energético en las emisiones de GEI; ya que la agricultura y la industria son los dos principales generadores de gases de efecto invernadero.

Europa, a la cabeza de la lucha contra el cambio

Como recuerda el ex-director del CIEMAT, catedrático Cayetano López, Europa ha mantenido el liderazgo en la lucha contra el cambio climático en las últimas décadas. Su propuesta es la más ambiciosa, una reducción del 40% en las emisiones de GEI en 2030 respecto del nivel alcanzado en 1990, con Alemania a la cabeza que se ha comprometido a recortar entre un 80-95% el nivel de emisiones. Su importancia, sin embargo, no deja de ser relativa ya que el conjunto de las emisiones anuales de la UE apenas supone un 10% del total, de forma que las considerables reducciones anunciadas tienen un impacto modesto.  

España deberá reducir un 26% sus emisiones en los denominados sectores difusos (agricultura, transporte y edificación), antes de 2030 que no están sujetos al régimen de comercio de emisiones. El compromiso del Gobierno es dialogar de inmediato con los grupos parlamentarios y los sectores implicados para su puesta en marcha con el argumento de que todo el mundo tiene que hacer su aportaciónGreenpeace  critica que, tras la recuperación económica, los gases de efecto invernadero aumentaron un 3,2% el año pasado, una subida del 18% frente a 1990. También ha recordado que nuestro país mantiene las ayudas al carbón, que este año ascendieron a 25,3 millones, mientras Rajoy evita fijar una fecha concreta para el cierre de las generadoras.

La alternativa al desastre

No hay duda que el tiempo apremia a gobiernos, instituciones y empresas de todo el orbe para evitar consecuencias sociales, ambientales y económicas relacionadas con el calentamiento. No se trata solo de medidas y acciones drásticas, sino de una concienciación individual necesaria para una reeducación medioambiental que ponga en marcha los consejos para reducir la contaminación.

La alternativa no es otra que mantener el equilibrio de los ecosistemas que eviten del deshielo de la Antártida, Groenlandia y el mar Ártico, evitar el aumento de inundaciones y sequías, la intensificación de huracanes y tormentas, la extinción de la biodiversidad vegetal y animal,  la desincronización de las especies (que provoca que las plantas florezcan antes de la actividad de los insectos para su polinización), la menor disponibilidad de agua dulce, el cambio de los ecosistemas o la expansión de enfermedades.

 

 

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