Azaña y los Rufianes de la politica

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En el Parlamento de los años 80, -que tanto odian algunos políticos de hoy-, también se proferían descalificaciones, pero no se faltaba a la dignidad. “Idiota, traidor, estalinista, chulo de barrio, ignorante jurídico, señorito de pesebre, tahúr del Mississippi” eran algunos de los improperios que proferían sus señorías en el fragor del debate.

En el hemiciclo de la Transición se sentaban políticos de la derecha que, tras perder las elecciones, cuestionaban que su voto pudiera valer igual que el de sus criadas: “No entiendo cómo puede decidir lo mismo mi chacha Lola, que yo”, llego a espetar uno de ellos, ex alcalde y ex consejero autonómico para más señas. Otros diputados hasta  repudiaban con vehemencia hablar demaricones y lesbianas’ en los debates que consiguieron derogar, entre otras, la Ley franquista de vagos y maleantes -de triste recuerdo-, que permitía ficharlos, apalearlos y hasta llevarlos a prisión

Aquellos intransigentes de la derecha radical  fueron los rescoldos de un régimen de correaje y pistolón que difícilmente volverá. Pero a pesar de haber recuperado la democracia, algunos políticos de hoy siguen empeñados en imponer su voto y sus ideas sobre los demás, aunque sea a base de improperios o amenazas, so pena de romper la baraja constitucional.

Son los pocos que continúan sembrando el odio y el rencor, creyendo que sus decisiones deben de primar sobre el rival a la hora de legislar, o saltarse las mayorías legislativas y de Gobierno con las que los regímenes parlamentarios dirimen sus diferencias.

De la sexta, a la Santa Alianza  

La sesión de investidura de Mariano Rajoy pasara a la historia por muchas razones, pero sobre todo por el enjuiciamiento del partido de un presidente de Gobierno inmerso en la corrupción, que difícilmente debiera continuar en el poder desde el punto de vista ético y moral. Cosa distinta es cuestionar su legitimidad. No es casual que el líder del PP haya renovado su mandato con el menor número de votos de la historia democrática, tras dos elecciones generales y diez meses de anomalía política que requerían una solución. Desde luego, no la de estar votando de manera indefinida.

La investidura será recordada también por la abstención y los improperios contra el principal partido de la oposición, que decidió posibilitar la continuidad del ya Presidente frente al hartazgo popular y la sinrazón de unos partidos empeñados en imponer la sexta-alianza como alternativa para gobernar –PSOE-Podemos-IU-ERC-PDC-Bildu-, bajo amenaza de desestabilizar España y las instituciones. Es por ello, que de la sexta alianza del cambio se ha pasado finalmente a la Santa Alianza que algunos preconizan como la causa de nuevos recortes y mas involución.

Fue precisamente la imposibilidad de conseguir un gobierno Frankenstein lo que ha reavivado la ira cainita contra el partido centenario que desbarató su consecución, por parte de quienes jaleaban semejante ‘operación’ con el argumento de haber traicionado sus principios y el de los socialistas de corazón.

Intransigencia de los robespierres de salón

Los robespierres de salón no han sido otros que un puñado de diputados altaneros como Rufián y Matute, encargados de amenizar la sesión y jalear a sus señorías con descalificaciones, afrentas e improperios. Los representantes de las formaciones independentistas ERC y Bildu lograron caldear el ambiente tras pasear por la tribuna, una vez más, la guerra sucia de los Gal, la España de la cal viva o los asesinatos de etarras por parte de la Guardia Civil. La retahíla de improperios del joven Rufian motivó la intervención del portavoz socialista, Antonio Hernando, por ‘faltar al honor de un partido que ha vertido sangre, sudor y lágrimas’ y la oportuna advertencia de la diputada Ana Oramas para recuperar la dignidad de la Cámara.

Quienes no conocieron la Transición –precisó  con acierto la portavoz Canaria- “deberían estar a la altura de la gente que nos precedió. No se puede hablar ni negociar desde el odio, sobre todo cuando se es joven y se tiene rencor”.

El odio, la intransigencia, y sobre todo la desmemoria se palpan en muchas de las intervenciones del nuevo Parlamento, donde algunas formaciones  se jactan a diario de poner en jaque al Estado.  La deriva independentista de Cataluña acapara buena parte de los debates por aquellos que como Joan Tardá o el portavoz del grupo catalán (PDC), Francesc Homs, reiteran con fervor su cruzada de “referéndum o referéndum” para quitarse la “losa del Estado monárquico que actúa contra los intereses de la población catalana”. Día sí y otro también, recuerdan la estrategia del Parlament de Catalunya de aprobar nuevas leyes de la desconexión, por lo que incitan al Gobierno a encarcelar a quienes desobedezcan al Estado español.

Traiciones y deslealtades, según Azaña

Por encima de amenazas y traiciones, más allá de la batalla dialéctica y la confrontación,  independentistas y republicanos deberían recuperar parte de la memoria acudiendo a los libros y hemerotecas donde contrastar, por ejemplo, la realidad del verdadero secuestro, asesinatos y mordaza de Euskadi durante las últimas cuatro décadas, o la actitud del nacionalismo catalán tras la aprobación del Estatuto de 1932.

El responsable de la Fundación Negrín, Eligio Hernández, recomendaba días atrás una buena fuente: “La velada de Benicarló”, escrita en 1939 por el verdadero padre del Estatut, y presidente de la República, Manuel Azaña. Lo hizo tras comprobar no pocas deslealtades en la defensa del Gobierno  legitimo en 1936, en las que merece la pena detenerse.

 “Mientras dicen privadamente que las cuestiones catalanistas han pasado a segundo término, que ahora nadie piensa en extremar el catalanismo, la Generalitat asalta servicios y secuestra funciones del Estado, encaminándose a una separación de hecho. En el fondo, provincianismo fatuo, ignorancia, frivolidad de la mente española, sin excluir en ciertos casos doblez, codicia, deslealtad, cobarde altanería delante del Estado inerme, inconsciencia, traición”.

En el Cuaderno de la Pobleta, Azaña relata el encuentro en Valencia con Pi y Suñer, conseller de la Generalitat, al que reprocha en septiembre de 1937 :

La Generalitat permitió y apoyo el asalto la frontera, a las aduanas, al Banco de España, y a Montjuic, a los cuarteles, al parque, a la Telefónica, la Campsa, el puerto, las minas de potasa, crearon la consejería de Defensa, se pusieron a dirigir su guerra, quisieron conquistar Aragón, decretaron la insensata expedición a Baleares para construir la gran Cataluña de Prat de la Riba…. La Generalitat ha vivido en franca rebelión e insubordinación y si no ha tomado las armas para hacer la guerra al Estado será o por qué no las tiene o por falta de decisión o por ambas cosas pero no por falta de ganas”.

Creación de delegaciones de la Generalitat en el extranjero, creación de la moneda catalana, creación del ejército catalán y una referencia al eje Bilbao-Barcelona que en aquel contexto hay que entenderlo no como un Eje contra Franco, sino contra el propio Gobierno de la República. Los nacionalistas catalanes presentaron memorandos al Foreign Office y al Quai d’Orsay en abril, junio y octubre de 1938 con planes de mediación sobre la base de una división territorial de España en cuatro zonas, presentándose ellos como una tercera fuerza, un grupo moderado, equidistante de los dos elementos extremistas ahora en guerra. España dividida en cuatro: Cataluña, Euskadi, y los dos Spanish parties now fighting. ¿Un dislate? sí, y también una continua deslealtad a la República”.

Suma y sigue. Dicho con el debido respeto, y sin acritud. Continuará.

Parlamentarismo de taberna

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Aseguraba el filósofo Ortega y Gasset en las Cortes Republicanas que, en el Parlamento, hay tres cosas que no se pueden hacer: ni el payaso, ni el tenor, ni el jabalí. El ilustre pensador precisaba que en el Congreso se deben evitar las divagaciones o tratar los problemas con frivolidad. Por jabalíes, se conocía en el parlamento de la República a los diputados alborotadores, mientras que a los ultra-conservadores se les tildaba de cavernícolas.

Flaco favor hace el líder de Podemos con su parlamentarismo radical y extremista  en este momento más que convulso de la política y la sociedad española. Su intervención histriónica y provocadora en el debate de Investidura del presidente del Gobierno es todo un ejemplo de propaganda y agitación, de asamblearismo trasnochado, que en nada beneficia a la mayoría de sus cinco millones de votantes esperanzados en revertir la precaria e injusta situación generada tras la crisis financiera y los recortes del gobierno de Rajoy.

Arrogancia y bisoñez

Los insultos y el desprecio de Pablo Iglesias a la mayor parte de un Congreso en el que están representadas quince formaciones, con sensibilidades diferentes y contrapuestas, es más propio de la arrogancia personal, de la bisoñez de quien utiliza la política para zaherir y, hasta de la pobreza intelectual y la impotencia de quien no ha logrado consumar el asalto de los cielos’ que prometió a sus seguidores más radicales.

Mayor gravedad supone haber cercenado con exabruptos de calado –“un pasado socialista manchado de cal viva”– la oportunidad para conformar una ‘mayoría del cambio’ al anteponer los sillones ministeriales y posibilitar nuevas elecciones que han acabado por debilitar a los partidos de izquierda, fomentar el cainismo político y fortalecer el independentismo radical.

La oratoria política debe ser algo más que un conjunto de frases ingeniosas e  inconexas (Me debo al honor de mi patria y a los ciudadanos de mi país), mas que insultos procaces y retadores (Hay más potenciales delincuentes en la Cámara que protestando en la calle, Rajoy será investido por un golpe parlamentario y la intervención de un partido político) o incluso mas que chascarrillos provocadores (Merecer el odio de las oligarquías será la mayor de nuestras honras, Las dos instituciones a prueba de crisis son la Monarquía y el PNV).

Mejor es no confundir la cruz de Borgoña con la de san Andrés, ni reivindicar a destiempo las brigadas Internacionales o hasta intentar abanderar y usurpar el nuevo socialismo frente a quienes lucharon, sufrieron y murieron por él, ya que la impostura, además de ser mala consejera, es propia de exaltados que no tienen ningún recuerdo en los libros de Historia.

Potenciales…idiotas

Ya sabemos que de potenciales energúmenos, vagos, chulos, malvados, idiotas, prepotentes, gilipollas y hasta delincuentes puede estar lleno el Parlamento. Potenciales, somos todos los ciudadanos. Lo legítimo en democracia es desenmascarar a los malvados y demostrar que lo son. Algunos hasta facilitan las cosas y se identifican antes de tiempo.

En la democracia reinstaurada en 1977, o se está en las instituciones o contra ellas. O se acata la legalidad (aunque se critique duramente) o se transgrede (con todas las consecuencias). O se está en las barricadas o se lucha con el argumento y la persuasión.  Sorber y soplar es un arte imposible de practicar a la vez y, desde luego, peligroso de ejercitar en la vida pública.

Hoy es fácil intentar dinamitar el ‘antiguo régimen’, la antigualla de la Transición e incluso a los  viejos partidos que la sustentaron…, una vez enterrada la dictadura, sepultado el terrorismo de ETA, neutralizada la ultraderecha y el golpismo franquista. También es valiente recordar que el miedo no volverá a las calles,  cuando se han recuperado las libertades tras años de lucha y sufrimiento, erradicado la tortura y conquistado el derecho de reunión.

De las musas al teatro

A partir del lunes, -además de gritar-, cuando el presidente electo de a conocer el nuevo Gobierno de la nación, se hará más necesario que nunca pasar de las musas al teatro, esto es, de las barricadas a la acción político-parlamentaria y aunar los esfuerzos necesarios para que la mayoría fragmentada de la oposición comience a legislar. Solo así se podrá revertir la precariedad, blindar la sanidad, la educación, la dependencia y los derechos sociales,  y recuperar el empleo digno y los salarios en beneficio de los mas débiles.

Ya sabemos que el insulto en la vida pública es tan antiguo como la Humanidad.  Lo que ha cambiado con el tiempo es su forma de ejercitarlo en el arte de la oratoria. Cicerón dedicaba epítetos poco amigables a Marco Antonio que incluían desde “vergüenza humana” hasta “borracho disoluto”. Pero al menos se esforzaba en disfrazarlos con fina prosa: “Profanador de la honestidad y la virtud, campeón de todos los vicios, el más estúpido de los mortales, prostituto de moral corrompida”.

Aunque nuestros parlamentarios de hoy no tengan la altura de Castelar, la energía de Sagasta o la riqueza de Cánovas, deberían de cuidar al menos sus invectivas y vituperios.  Si Unamuno viviera, bien podría repetir: Ni venceréis con  la fuerza bruta del insulto y la palabra, ni convenceréis con la amenaza y la provocación para destruir las instituciones. El poder, por muy corrupto –que no ilegitimo- que sea, se cambia sobre todo con la acción política y la persuasión.

Populistas y xenófobos en el poder

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Es bueno que el ser humano aflore de vez en cuando la malicia y la hipocresía que lleva dentro. Sobre todo cuando forma parte de la clase política que llega al poder, cuyas decisiones  repercuten en la inmensa mayoría de los ciudadanos a los que afecta en mayor medida la estulticia de sus acciones.

De Trump a Putin y Orban

El perjuicio de conocer a los embaucadores aupados por el pueblo es que cuando nos queremos dar cuenta de sus desmanes ya han devastado gran parte de la sociedad.  La verborrea de un energúmeno como Donald Trump ha delatado a tiempo a un desalmado que la democracia imperfecta de Estados Unidos podría otorgarle el mando nuclear.

Ejemplos de dictadores seudo-demócratas, sátrapas, tiranos, autócratas u opresores en ciernes abundan en el panorama internacional: Putin, El Assad, Erdogan, Maduro, e incluso Duterte, un psicópata hitleriano al que los filipinos han hecho presidente del país y ya es conocido como el matón de los drogadictos.

La resquebrajada y vieja Europa, que hace aguas desde 2008, no le va a la zaga. Ha bastado una profunda crisis financiera, económica y de valores para catapultar  a  una cúpula populista que cercena a diario los derechos civiles en Estados como Polonia y Hungría. Los antiguos países del Este están comandados por dirigentes como Viktor Orbán y Beata Szydlo convertidos en campeones del ultranacionalismo más rancio y una peligrosa xenofobia que es preciso desterrar.

España, el despropósito nacional

En España, donde la democracia no funciona a gusto de todos, todavía tenemos a un líder deshonesto que ha destruido empleo, conculcado derechos sociales y empobrecido a la mitad de la población, empeñado en perpetuarse en el poder. Los errores de la oposición, la egolatría y el populismo cainita de sus líderes, junto a un nacionalismo esquizofrénico empeñado en imponer la secesión han conseguido dar un periodo extra para evitar la vergüenza nacional e internacional de unas terceras elecciones.

Gran Bretaña, la caza del inmigrante

De mayor gravedad, sin duda, es lo ocurrido en Gran Bretaña tras el travestismo del partido conservador en el poder que acaba de abrazar las ideas autoritarias de la ultra derecha de su país. Capitaneados por una primera Ministra, Teresa May, que se resiste a pasar por las urnas, los tories  han anunciado una caza del inmigrante sin precedentes que va desde la restricción de visados para estudiantes, a la depuración de médicos y enfermeras comunitarios de los hospitales públicos.

Solo el rechazo del sector empresarial ha obligado a paralizar, de momento, la realización de listas de trabajadores extranjeros en todas las empresas británicas. La ministra de Educación, sin embargo, ha asegurado que el Gobierno podría requerir aún esa información, “a título confidencial y para identificar los sectores” que a corto plazo podrían requerir una mayor mano de obra.

¡UK, first!

El mal esta ya inoculado.  El eslogan ¡UK, first! se ha extendido por todo el Reino Unido como un reguero de pólvora. Es lamentable constatar cómo ha emergido el odio y la xenofobia en un país que lo combatió 70 años atrás.  Sus dirigentes actuales han reactivado el virus. Churchill se avergonzaría de un personaje como May que nunca ocultó su admiración por Margaret Thatcher,  la primera ministra que privatizo todos los servicios públicos del país y defenestro los sindicatos. La sima abierta en el Canal entre el Reino Unido y sus hasta ahora socios comunitarios es consecuencia de la enajenación de un primer ministro –Cameron- que pasara a la historia por haber prendido la mecha de un referéndum para sacar a su país de la Unión Europea, del que aunque tarde, se arrepintió.

El pulso entre el chauvinismo chulesco de la quinta potencia del mundo y el mayor mercado económico del orbe se decidirá en las instituciones de Bruselas. Las impertinencias de Londres, que asegura ahora no necesitar nada del continente, ha conseguido cerrar filas y unir a los líderes comunitarios. Londres debe pagar un precio y no habrá negociación, ni siquiera informal hasta que la primera ministra active la desconexión, aseguran tanto Merkel como Hollande.

El desplome de la libra y el turismo en España

De lo mucho que está en juego da idea el desplome de la libra superior  al 15% desde el referéndum. Las exportaciones británicas a Europa suponen el 45% del total, mientras las de la UE al RU solo alcanzan el 10. Las relaciones entre Reino Unido y España  ascienden de manera conjunta a 55.000 millones de euros. En 2015 la relación comercial entre ambos países fue favorable a España por noveno año consecutivo.  Nuestro turismo, el sector  por excelencia, supero los 15 millones de británicos que nos visitaron el año pasado. Se gastaron en torno a 14.000 millones de euros, el 21% del total de ingresos turísticos en España. Por el contrario, en nuestro país viven  750.000 británicos, la mayor parte jubilados, que ven con preocupación su futuro y la sanidad, por la que  el RU pagó 285 millones el pasado año.

Ojala que dentro de poco no tengamos que renombrar a la sucesora de Thatcher, la famosa Dama de Hierro, como la Generalísima, la que reconstruyo el Muro de Adriano y lo trasladó a las aguas del Canal de la Mancha. La geógrafa convertida en primera ministra Teresa May, ya es conocida en su entorno por su astucia y su dureza.

Lorca en el corazón

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El asesinato de Federico García Lorca constituye uno de los actos más notorios de cainismo, odio y rencor perpetrado en la España de hace 80 años. Junto al resentimiento político y la crueldad, sus ejecutores también llevaron hasta las últimas consecuencias la homofobia de quienes aborrecen la diferencia entre los seres humanos.

Lejos de ensombrecer la vida y obra del poeta de Fuentevaqueros, sus enemigos consiguieron catapultar el mito hasta hacerlo universal.

Aberraciones y premonición

’Quién es capaz de cometer un crimen tan inexplicable contra el escritor más amado, querido y alegre de su tiempo’,  escribió su gran amigo Pablo Neruda, para quien el suceso fue el más doloroso de su larga lucha.

Ni las acusaciones de socialista,  masón,  defensor de la Republica, espía de Moscú o la más execrable de homosexualismo, como rezaban los infames documentos oficiales justifican una aberración semejante de la que el propio autor del Romancero Gitano tuvo  hasta dos premoniciones.

La primera, la dejo escrita de manera conmovedora y magistral el premio Nobel chileno, en sus memorias, Confieso que he vivido:

‘Una vez que volvía de una gira teatral (Federico) me llamó para contarme un suceso muy extraño. Con los artistas de “La Barraca” había llegado a un lejanísimo pueblo de Castilla y acamparon en los aledaños. Fatigado por las preocupaciones del viaje, Federico no dormía. Al amanecer se levantó y salió a vagar solo por los alrededores.

Hacía frío, ese frío de cuchillo que Castilla tiene reservado al viajero, al intruso. La niebla se desprendía en masas blancas y todo lo convertía a su dimensión fantasmagórica. Una gran verja de hierro oxidado. Estatuas y columnas rotas, caídas entre la hojarasca. En la puerta de un viejo dominio se detuvo. Era la entrada al extenso parque de una finca feudal. El abandono, la hora y el frío hacían la soledad más penetrante. Federico se sintió de pronto agobiado por lo que saldría de aquel amanecer, por algo confuso que allí tenía que suceder.

Se sentó en un capitel caído. Un cordero pequeñito llegó a ramonear las yerbas entre las ruinas y su aparición era como un pequeño ángel de niebla que humanizaba de pronto la soledad, cayendo como un pétalo de ternura sobre la soledad del paraje. El poeta se sintió acompañado. De pronto, una piara de cerdos entró también al recinto. Eran cuatro o cinco bestias oscuras, cerdos negros semisalvajes con hambre cerril y pezuñas de piedra.

Federico presenció entonces una escena de espanto. Los cerdos se echaron sobre el cordero y junto al horror del poeta lo despedazaron y devoraron. Esta escena de sangre y soledad hizo que Federico ordenara a su teatro ambulante continuar inmediatamente el camino’.

Fábula de los tres amigos

Tres meses antes de la guerra civil, Lorca contaba esta historia a su amigo Neruda ‘transido de horror’. El propio poeta también  se mostró obsesionado por su vida siete años antes, en este fragmento de la Fábula y rueda de los tres amigos, escrito en Nueva York en 1929:

Cuando se hundieron  las formas puras
bajo el cri cri de las margaritas,
comprendí que me habían asesinado.

Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias,
abrieron los toneles y los armarios,
destrozaron tres esqueletos
para arrancar sus dientes de oro.

Ya no me encontraron.
¿No me encontraron?
No. No me encontraron.

Pero se supo que la sexta luna
huyó torrente arriba,
y que el mar recordó ¡de pronto!
los nombres de todos sus ahogados.

¿Llorarías por mí?

El creador de La Barraca, la compañía de teatro ambulante con la que recorrió media España representado a los clásicos del siglo de Oro, fue fusilado junto a dos banderilleros y un maestro en el barranco contiguo a la ‘fuente grande’, en la carretera de Viznar a Alfacar.

El poeta había abandonado Madrid tras decirle al cineasta Edgar Neville: ‘Me voy a mi pueblo para apartarme de la lucha de banderías y salvajadas’.

En los días previos al suceso, Lorca se refugia en la residencia granadina familiar -la Huerta de San Vicente– donde con trémula obsesión pregunta a la niñera de sus sobrinos, con quienes se rodea en los primeros días de agosto de 1936:

-Angelina, si a mí me mataran ¿lloraríais mucho?

-¡Qué cosas tiene, señorito! ¡Siempre con esa manía!, le responde la criada.

La inseguridad del feudo familiar le llevaría a refugiarse en la casa del falangista Rosales, uno de cuyos hijos, Luis, era gran amigo y poeta. Allí lo detuvieron el ex diputado de la CEDA, Ramón Ruiz Alonso, Juan Luis Trescastro; Luis García Alix; y Antonio Godoy, el Jorobeta. Doña Esperanza, la madre del hogar, no pudo impedir su marcha. Jamás lo volvería a ver.

La indefensión de un inocente

La sensibilidad de Federico García Lorca iba más allá de su propia existencia. Prueba de ello es que toda su obra poética, desbordante y llena de misterio, que sólo permite amar al poeta y a la persona, parece escrita por un niño inocente e indefenso ante la crueldad de quienes le rodean.

No soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja; sino un pulso herido que presiente el más allá’, dejo escrito el integrante más notorio de la Generación del 27 y de la Residencia de Estudiantes, el mayor foco de pensamiento y de creación del siglo XX.

En ella convivieron figuras como Buñuel, Dalí, Alberti, Pepín Bello, Guillén, Salinas, Bacarisse, Moreno Villa, Altolaguirre, Aleixandre, José Caballero, Ortega, Falla, Unamuno, Juan Ramón, Blas Cabrera, Eugenio d’Ors o Severo Ochoa, en una de las épocas más gloriosas para la cultura española.

A ella perteneció también Miguel Hernández, el mayor ‘ejemplo de vocación poética y ecléctica sabiduría verbal’, al decir del entonces Cónsul de Chile en España, verdadero dinamizador de la vida poética de la capital de España y en cuya casa se cobijó el escritor de Orihuela.

Tal diplomático y escritor no era otro que el autor del Canto General, Ricardo Neftalí Reyes Basoalto o, Pablo Neruda, que llego despedir así a su gran amigo universal:

‘¡Que poeta! Nunca he visto reunidos como en él la gracia y el genio, el corazón alado y la cascada cristalina. Federico era una especie de resumen de las edades de España, del florecimiento popular, un producto arábigo-andaluz que iluminaba y perfumaba como un jazminero toda la escena de aquella España, ¡ay de mí!, desaparecida’.

PD: Luis Rosales, a quien conocí y tuve la satisfacción de entrevistar varias veces, vivió con la tristeza de no poder salvar a Lorca. España nunca agradecerá lo suficiente al hispanista Ian Gibson sus investigaciones rigurosas y pioneras sobre el poeta.

 

Energúmeno, además de traidor

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Donald Trump, el atrabiliario candidato republicano que quiere gobernar EE.UU como sus negocios, no duda en pedir ayuda a la archienemiga Rusia para debilitar a su rival.

La estrategia del multimillonario constructor y showman para llegar a la Casa Blanca no tiene límites en su verborrea tabernaria, sus insultos y amenazas a quienes no estén de acuerdo con él. Lo mismo utiliza piadosos golpes de pecho para atraer a los votantes que insulta a musulmanes e inmigrantes de todas las razas, o alienta el espionaje del mismísimo Putin para airear los 20.000 correos electrónicos utilizados de manera privada e incorrecta por Hilary Clinton.

Este timador, demagogo e incendiario además de insultador, -al decir del ex alcalde de Nueva York, Michael Blomberg-, no tiene reparo en traicionar a su país al alinearse con sus sempiternos enemigos internacionales que siguen conspirando para debilitar a la todavía primera potencia mundial.

Donald Trump ganara

Quienes en el pasado dudaban que ‘ignorantes’ como Reagan y Schwarzenegger pudieran llegar a la cima política o Bush hijo lograr un segundo mandato trucando los votos del Estado de Florida, contienen ahora la respiración ante el peligro de que un personaje incontrolado pueda tener acceso a las llaves del botón nuclear. Las encuestas pronostican, a día de hoy, un empate virtual ligeramente a favor de la primera mujer que puede llegar a la Casa Blanca en sus 227 años de historia.

La ventaja de la candidata demócrata Hillary Clinton es mínima respecto a su rival (42,6% sobre Trump 42,1), pero están por ver los efectos de la filtración de los emails de los que se acusa a Rusia y el apoyo de los seguidores del izquierdista Bernie Sanders que pudieran pasar a la abstención. El cineasta Michael Moore cree que el “miserable, ignorante y payaso a tiempo parcial’ Donald Trump va a ganar las elecciones por estas cinco razones: el voto de la clase obrera de varios Estados (Michigan, Ohio, Pensilvania y Wisconsin), el apoyo de los hombres blancos, la impopularidad de la candidata demócrata, el escaso apoyo de los seguidores de Sanders  y el voto antisistema.

Las mujeres, cerdas gordas y perras

El candidato de la ley y el orden, como gusta llamarse al multimillonario neoyorquino, no solo pretende seguir inundando de armas el país. Sus disparos dialecticos han llegado a agredir también a las mujeres a quienes ha calificado de “cerdas gordas”, “perras” y “animales desagradables“. La grosería sexual contra Hillary Clinton supero todos los límites de la tolerancia y la educación al afirmar que fue “vergueada” por Barack Obama, tras un furibundo ataque personal en el que también afirmó que la candidata demócrata había hecho una “asquerosa” pausa para ir al baño durante un debate.

Trump embauca a sus seguidores con la promesa de devolver a América la grandeza y el brillo que supuestamente se han evaporado bajo la actual administración. El panorama que describe en sus mítines es el de desolación, frustración y desasosiego en un país aparentemente amenazado por todos los flancos: violencia en las calles, invasión de inmigrantes indocumentados, terrorismo acechante, clase media ahogada por impuestos y los intereses foráneos que arrebatan el trabajo a los estadounidenses.

Lo grave de la cuestión no es que este nuevo populista y mesías intente engañar a su pueblo con salvarlo de un desastre inminente para devolverle el esplendor del pasado. Lo peor es que sus postulados con compartidos, según las encuestas, por más de un 60% de la población.

Del mérito propio a los errores ajenos

Muchos analistas consideran que el mérito de este nuevo y peligroso monstruo político no es ni mucho menos propio, sino fruto de la incompetencia de sus rivales, tanto demócratas como republicanos.

La capacidad de utilizar los medios es otra de las razones de su éxito. Trump no necesita invertir en publicidad porque cualquier exabrupto que profiere se convierte en noticia. Es una joya para las cadenas de la  telebasura y los tabloides infames. Una enorme capacidad de trabajo le hace controlar los mensajes, incluidos los de toda su organización que cuando se equivoca son más que sonados y acaban estallando.

El ejemplo más calamitoso fue el plagio deplorable  que sus asesores hicieron del discurso de Michelle Obama para utilizarlos en la presentación de la ‘nueva primera dama’ de la Casa Blanca.  A Melania Trump, una antigua miss de belleza cobijada por Trump, consiguieron arruinarle su meteórica carrera. Todavía se desconoce el paradero de tan originales ayudantes.

El hombre mas poderoso del planeta

Bien esta lo que bien acaba. En noviembre lo sabremos. Pero de momento la campaña que empezó como una broma se ha convertido en una candidatura en toda regla contra vientos, mareas, todo tipo de pronósticos y hasta siete rivales, a los que ha conseguido desbancar para el puesto de mayor relieve y poder que existe en el planeta.

 

Gobierno sí, pero no a cualquier precio

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En su despedida política hace ya dos años, el veterano socialista, Alfonso Guerra, vaticinó la diabólica disyuntiva en caso de que su partido tuviera que decidir la gobernabilidad de España.  ‘Si tenemos que apoyar al PP, -decía el otrora alter ego de Felipe Gonzálezse romperá el PSOE, si por el contrario tenemos que aliarnos con Podemos, ser romperá España’.

Los dos muñidores de la escena política española en los años 80 y 90 consideran hoy que la cordura debe imponerse para evitar unas terceras elecciones generales. No solo significaría una vergüenza, sino el fracaso de los dirigentes políticos actuales. En tal caso, ni Mariano Rajoy,  Pedro Sánchez, Pablo Iglesias o Albert Rivera tendrían la credibilidad y la decencia necesarias para seguir liderando a sus respectivas formaciones.

La llave de la gobernabilidad

La difícil situación en que los ciudadanos han colocado a los partidos, por segunda vez, obliga a posibilitar un gobierno de mínimos con que restaurar -de manera urgente- la grave situación económica y social que vive el país desde hace años. La fragmentación parlamentaria debe de orillar no solo la intransigencia, también la chulería, el patrioterismo y los peligrosos brindis al sol que no conducen a nada. El fracaso de las negociaciones tiene que dar paso a la acción y a la responsabilidad colectiva, frente a la partidista, activando la política de Estado que debe liderar el partido más votado.

Ironías del destino y de los propios españoles, la llave de la gobernabilidad la tiene ante si el partido Socialista, que debe diferenciar entre la Investidura y el devenir de la duodécima Legislatura. Esta será sin duda el verdadero test del nuevo ejecutivo.

Para liderar la oposición, la formación de Guerra e Iglesias (el genuino) deberá permitir que sus votos enciendan la caldera, independientemente de las chispas o los rayos internos que genere. No hay otra alternativa con la aritmética parlamentaria. De ahí su responsabilidad, que sin duda sabrán ejercerla sus actuales –y divididos- dirigentes para explicarla a la militancia y a la propia sociedad.

Ningún cheque en blanco

Ello no quiere decir que el  futuro Gobierno de España deba tener –ni mucho menos- un cheque en blanco. Primero, porque no cuenta con la necesaria mayoría parlamentaria. Segundo, porque el partido más votado -el PP- género en sus cuatro años de mandato la mayor desigualdad y precariedad desde la dictadura de Franco. En tercer lugar, por la actitud de desprecio a toda la oposición y el ordeno y mando en la forma de gobernar por la vía del decreto. Cuarto, porque su líder y candidato, Mariano Rajoy, ha tolerado el mayor número de casos de corrupción desde la democracia. Por último, y no de menor relevancia, porque el previsible continuador al frente del Gobierno sigue provocando el rechazo incluso en el seno de su propia formación.

Contra el rodillo, mas parlamentarismo

El fracaso del PSOE, Podemos y Ciudadanos, e incluso el de los nacionalistas vascos y canarios, no debe traducirse en un veto permanente. ¡Allá el independentismo echado al monte! Mejor debe dar paso al juego de las mayorías y las minorías parlamentarias, las mismas que se olvidan –y se oxidan- con el rodillo del absolutismo legislativo. La ausencia de mayorías debe activar el pacto, los  acuerdos y la negociación del buen parlamentarismo.

La práctica de la democracia parlamentaria permitirá corregir, entre otras cosas, una deuda galopante –la mayor de nuestra historia-, el déficit desbocado que provocara la primera sanción por parte de Europa-, o el hundimiento de la hucha de las pensiones como consecuencia de una política de trilerismo cortoplacista generada implantando salarios de miseria para impulsar la productividad.

No hace falta recordar que la mitad más uno de la Cámara baja, 176 escaños, está de acuerdo en sacar adelante otras medidas como el Pacto por la Educación, la recuperación de la Sanidad universal, la  contrarreforma del mercado laboral, la reforma Electoral, un Plan de Emergencia Social para resarcir a las familias en situación de exclusión, apuntalar la Financiación Autonómica, la Reforma fiscal, el mantenimiento del Estado de Bienestar, la reactivación de la Ley de Dependencia,  la Reforma  de la Constitución y el fin de la ley mordaza.

Isabel II pide calma

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Inglaterra, si es que Inglaterra piensa, solo piensa en Inglaterra. Bernard Shaw

Un personaje tan anacrónico como indolente, Isabel II de Inglaterra, acaba de pedir calma a sus súbditos tras la monumental grieta abierta en su reino, que ella misma contribuyó a resquebrajar (“díganme solo tres razones para permanecer en la UE”, ¿se acuerdan?).

La representante de la monarquía más cara del continente -50 millones de euros-año, incluido el medio millón para bebidas alcohólicas- ha descubierto, por fin, los fantasmas destapados tras el brexit que terminaran ensombreciendo su reinado: clasismo, xenofobia, racismo, venganzas, desigualdad y, sobre todo, un país dividido y abierto en canal.

“Vuestro error es nuestro futuro, parad esta locura”,  recriminaban las pancartas de los 50.000 manifestantes londinenses partidarios de permanecer en Europa a los eurofobos, a quienes la reina nonagenaria solo ha acertado a pedir tranquilidad ante “un mundo cada vez más complejo y exigente”.

Sociedad dispar

La nueva Tahtcher británica, Theresa May, candidata conservadora a suceder al difunto Cameron, ha reconocido sin ambages la sordidez de un país que se ha ido pudriendo por su arrogancia, megalomanía y la profunda brecha abierta de una sociedad más que dispar: “Si hoy naces en un hogar pobre en Reino unido, morirás una media de nueve años antes que los demás. Si eres negro, la justicia criminal te tratará con más dureza que si eres blanco. Si eres un chaval blanco de clase trabajadora, tendrás menos posibilidades que ningún otro de ir a la universidad”, afirmaba en su discurso de presentación.

La pregunta es si tan preocupante realidad ha sido consecuencia de  la opresión de una Europa a la que Gran Bretaña decidió vincularse de manera libre y entusiasta 40 atrás, o más bien, culpa de unos políticos arrogantes que durante años han ido hundiendo lentamente tan anquilosada sociedad hasta hacerla incapaz de reaccionar. Que se sepa, ninguna autoridad comunitaria llegó a interferir desde 1973 en la sanidad, educación, inversiones, la manera de tomar el té o incluso en la propia integridad territorial del RU al que, dicho sea de paso, el general De Gaulle sí llego a vetar de manera obstinada hasta su muerte.

Fue el  propio Reino Unido el que después del Tratado de Maastrich exigió una cláusula de exención “opt-out que le permitió desvincularse de la Unión Económica y Monetaria (UEM) y del euro, evitar también el espacio Schengende circulación de personas, y rechazar además la disciplina fiscal con planteamientos euroescépticos.

Los partidarios del Brexit repiten en la calle que desconfían de “los políticos de carrera”, de una élite gobernante que sienten que les ignora y que habita un mundo globalizado al que saben que difícilmente pertenecerán. Que mientras en Westminster toman té con pastas, sus salarios caen y la competencia con la llegada de los trabajadores de fuera crece.

¡Vete de aquí!

Hoy, tan solo el 15% los habitantes del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte se sienten “europeos“, frente al 64% que se consideran estrictamente “británicos”. Según el Eurobarometro, el 60% de los británicos se considera “clase trabajadora”. La encuesta indica además que aumenta la percepción de que la sociedad británica cada vez está más dividida socialmente.

Un estudio de la Universidad de Oxford, concluye que “eludir a toda costa la intrusión y la imposición” es parte de carácter inglés. Lo que no refleja sin embargo  es el brote de odio, rencor y xenofobia que muchos ciudadanos de a pie expresan airados contra turkos, portugueses, polacos, españoles y demás‘rivales’ europeos.

La ira se ha desatado incluso contra compatriotas de segunda y tercera generación procedentes de Asia a los que, sus no tan amistosos vecinos, han comenzado a insultar en la calle con  frases como esta: ‘chino de mierda, ¡vete de aquí!’

 Humor, moderación e hipocresía

En su libro Los Ingleses: ¿son humanos?, el holandés G. J. Renier asegura que elhumor es uno de los tres reflejos básicos del carácter británico, junto a lamoderación y la hipocresía con los que los ingleses combaten su “enfermedad social congénita”. A saber: una combinación de autismo y agorafobia, de malestar e incompetencia en las situaciones sociales para tener una relación directa y franca con otros seres humanos.

 La antropóloga Kate Fox pone sobre la mesa las “peculiaridades de la conducta inglesa” que pueden descifrar la incomprendida relación de vecindad que han tenido con sus hasta ahora 27 vecinos de la Unión. “Intentamos ser siempre corteses, y no antipáticos, pero hemos perfeccionado lo que los sociolingüistas llaman cortesía negativa. Los británicos juzgamos a los demás desde nuestra óptica, pensamos que todo el mundo comparte nuestro deseo patológico de privacidad, vamos a lo nuestro y cortésmente ignoramos a los otros”.

Bernard Shaw (1), el célebre dramaturgo y activista irlandés que exasperaba a sus vecinos isleños y en especial a Winston Churchill, sentenció 80 años atrás: “Inglaterra, si es que Inglaterra piensa, solo piensa en Inglaterra”.

 

(1) El premio nobel de Literatura llego a provocar al primer ministro británico tras invitarle al estreno de su última obra con este comentario: Le remito estas dos invitaciones para que acuda, si encuentra alguien que le quiera acompañarUn Churchill más que mordaz le respondió: Estaré encantado de asistir la próxima semana, si la función todavía permanece en cartel.

El amor fraternal de Podemos

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Amor, mucho amor y comprensión va necesitar la formación de Pablo Iglesias para reponerse del tsunami que barrió sus ilusiones y el asalto a los cielos la noche electoral.

Además del cariño fraternal y la autocomplacencia permanente para potenciar su ánimo, Podemos deberá ejercitar una profunda autocritica para digerir las razones por las que llegó a dilapidar un caudal de votos extra que a punto estuvo de auparla como segunda fuerza política del país.

Pablistas, errejonistas, monteros y hasta bescansarios se afanan ahora por descubrir lo que pasó el 26J, sin reparar que la política no es una suma de voluntades, ni la atracción de voto la adicción de afinidades plurinacionales tan dispares como la conciencia individual.

¿Lo conseguirán, o acabaran perdiendo hasta su amor?

La gran coalición

El partido de Pablo Iglesias ni concurrió en solitario en diciembre ni lo ha hecho de nuevo en junio. Fue a los comicios con la suma de una siglas más, la candidatura Unidos-Podemos junto a otros 16 partidos de izquierdas. Todos, agrupados en marcas diferentes en los distintos territorios: En Comú en Cataluña, Compromís en Valencia y Anova en Galicia. Además, buena parte de los puestos de salida fueron ocupados por formaciones de ámbito nacional: Izquierda Unida y Equo.

Solo 45 de los 71 diputados conseguidos por la ‘gran coalición’ o ‘frente amplio’ pertenecen estrictamente a Podemos. Los  26 restantes son ajenos, con una procedencia dispar: De Cataluña proceden 12  (En Comú Podem), otros 9 de la Valenciana Compromís-Podemos-EUPV y 5 más de En Marea de la que sólo ocho han recaído en miembros de Podemos. Hasta 18 diputados provienen de partidos o plataformas como Barcelona En Comú, ICV-EUiA, Procés Constituent, Compromís o Anova.

Miedo, Brexit y la hoz y el martillo

Lo niegue Agamenón o su porquero, fueron los errores propios de estrategia, junto a la pericia electoral del rival, más el factor externo europeo los que barrieron de un plumazo el millón extra de votos que habría colocado a Pablo Iglesias en el foco de la política nacional e internacional.

Buena parte de sus votantes adicionales acabaron ahuyentados por una polarización torticera aunque eficaz, y una campaña tan dispar como desmadejad  cuyos mensajes lo mismo sirvieron para abrazar la hoz y el martillo que el puritanismo socialdemócrata con que cautivar conciencias de la izquierda moderada. Con todo, fue la pérfida apelación al voto del miedo y la espoleta del Brexit los que hicieron  saltar por los aires nada menos que 60.000 millones de una bolsa temerosa que despertó tantas conciencias como bolsillos cerró.

Los tres días de junio previos al 26J, fueron suficientes para descolocar las no tan erróneas encuestas y espolear a los españolitos capaces de primar a una derecha autoritaria suficiente para conjurar el cada día más lejano gobierno de la izquierda. De paso,  sirvieron para salvar del infierno al socialismo de Ferraz y difuminar el nebuloso centro español que no levanta cabeza desde los tiempos de UCD y Adolfo Suarez.

La catarsis de Podemos

Quienes pretenden reconquistar la calle deberían analizar aquella vieja política que se resiste a morir, aunque solo sea para no repetir sus errores ahora que sabemos cómo acabó: dividida y fragmentada en cien pedazos.

Es lo que da la estrategia de aunar un batiburrillo de siglas en torno a un proyecto heterodoxo cuyo objetivo es protagonizar un cambio real y acabar con el retroceso social y las consecuencias de ocho años de recortes.

Pocas alforjas para tan triste viaje, apenas dos escaños más, en un parlamento fragmentado donde,  sin embargo, la perdida de la mayoría absoluta todavía permite hacer política de altura y recomponer la España herida y sangrante que dejan las desigualdades y la austeridad.

Sin mayoría para gobernar

El nuevo Gobierno liderado por  Mariano Rajoy se quedara a un escaño de la mayoría necesaria para  legislar, suficiente para tener que consensuar desde las políticas de Estado hasta las normas  que se van a derogar.

Del nuevo Parlamento fragmentado –hasta nueve formaciones- dependerá que la legislatura prospere, o bien siga la estela de la que acabamos de enterrar.

Elecciones. España fragmentada

El Parlamento que se constituirá dentro de tres semanas no lo tendrá fácil tras la fragmentación –y enfrentamiento- en que los ciudadanos han colocado a las nueve formaciones que han entrado en el Congreso.

Patriotismo para posibilitar el Gobierno

Más allá del patriotismo y la altura de miras esgrimidos por los principales partidos, la falta de una mayoría absoluta clara colocara al nuevo Gobierno en una tesitura más que difícil para acometer la urgente tarea de consolidar la economía y restañar la grave brecha social abierta en España desde hace años.

La obligación de dar el primer paso la tiene, sin duda, el  PP en tanto que partido ganador de las elecciones. Es lo que quería su candidato que lleva meses pregonando que el nuevo ejecutivo deberá tomar posesión antes de agosto. El problema es la encrucijada en que la aritmética ha situado a la formación más votada, como exigía Mariano Rajoy, para formar el gobierno estable que vienen requiriendo incluso las instituciones de Bruselas.

De la gran coalición, al Gobierno posible

Descartada la ‘gran coalición’ -por razones que no es preciso explicar-, el único aliado natural capaz de intentar un gobierno de centro derecha no es otro que Ciudadanos, cuyo líder no ha olvidado el insulto, maltrato y desprecio con que el propio Rajoy obsequio durante toda la campaña a su formación.  Pese a ello, Albert Rivera ha evitado hablar de forma expresa de veto a Rajoy y sí de negociación -“nunca ha salido la palabra veto de mi boca”-, aunque el acuerdo lo liga a otros partidos como el PSOE, que a su vez no contempla apoyar al PP ni la abstención.

Si como parece, las líneas rojas acaban desapareciendo para que Rajoy sume un ejecutivo de emergencia con C’s, mas los escaños de PNV y Coalición Canaria (137+32+5+1), quedara todavía a un diputado (175) de la necesaria mayoría absoluta para tener estabilidad.

Enfrente tendría, durante toda una legislatura, el bloque de izquierda e independentista (U-PODEMOS, ERC, CDC, EH-BILDU) capaz de paralizar y rechazar la acción de gobierno si suma el concurso del PSOE (176).

¿Legislatura corta?

Pocos dudan que la duodécima legislatura democrática puede dividirse a la mitad con esa mayoría absoluta (176 escaños) enfrentada al Partido Popular, cuya táctica será exigir acuerdos más que puntuales para aprobar reformas a la carta y otras medidas que el país necesita con urgencia: presupuestos, reajuste del déficit, sostenimiento de las pensiones, etc. Tampoco son descartables la reforma electoral,  que tan tocado ha dejado al partido de Rivera, ni la de la propia Constitución que reclaman tanto el PSOE como Podemos.

El líder socialista, Pero Sánchez, ha conseguido librarse del sorpasso y hasta del ‘sarpaso andaluz’ con que le llegó a amenazar su correligionaria Susana Díaz. En adelante,  deberá emplearse en aclarar el tipo de acuerdo a realizar para defender las líneas principales de su programa del cambio y, lo que es más prioritario, remediar la grave situación en que se encuentran los ciudadanos más necesitados y vituperados del país.

Pablo Iglesias, por su parte, tendrá que re-aprender las nuevas estrategias del arte de la política –le recomiendo las Tácticas parlamentarias,  de Jeremy Bentham– y  explicar a su vez  cómo no vio venir la fantasmagórica perdida del millón de votos que pretendía sumar junto a Izquierda Unida, más allá de la irresponsable ceguera de las  empresas de opinión para afinar la voluntad de los ciudadanos que cambiaron su voto de manera estruendosa.

BRITAIN-OUT, QUIEN SERA EL SIGUIENTE

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Y el lobo llego. El temido pánico al Brexit se acabó consumando con consecuencias impredecibles aunque no difíciles de imaginar. Ni el Reino Unido acabara por hundirse, ni Europa se va a desintegrar. Ni siquiera se levantara un muro de Adriano. Pero sí habrá una convulsión de secuelas peligrosas desde el punto de vista político, económico, financiero y hasta social.

Que nadie se engañe, desde el 23 de junio ni la Unión será la misma, ni la  Gran Bretaña brillara con la pompa y circunstancia de un imperio trasnochado.

Lo de menos es denigrar ahora al culpable de semejante desaguisado, el desacreditado David Cameron cuya dimisión era más que obligada. Si es obligado ensalzar el coraje de la  diputada laborista Jo Cox, asesinada por defender con su inmensa valentía una causa tan noble.

La responsabilidad de que la mitad de los británicos celebren” su particular  “día de la independencia”, con  rencor sobre la otra mitad, corresponde a un primer Ministro que pasara a la historia por haber convocado un referéndum con la única intención de aplacar las iras de su propio partido (la guerra tory europea), desafiar al continente y neutralizar el extremismo de una  formación minoritaria y xenófoba plena de ira (UKIP). Quizá el mayor pecado del tal Cameron haya sido olvidarse de los indignados, los mismos que votaron de forma masiva por el Brexit, incluidos los obreros.

Cómo se ha llegado tan lejos

La pregunta de los dirigentes de Bruselas -que no dejan de secarse el sudor- es cómo se ha llegado tan lejos. O, como ha dicho algún  corresponsal, porqué se ha llevado hasta el precipicio a un país y a todo un continente que aún se recupera de las heridas sociales y la mayor crisis económica de su historia reciente.

Ahora, lo de menos es el cataclismo temporal de los mercados, el hundimiento ocasional de la libra o la ‘degradación’ de la deuda soberana. En adelante, habrá que estar atentos al posible terremoto financiero, la inquietud empresarial o los seísmos que la nueva situación pueda ocasionar en sectores como la economía, el turismo, el consumo, la inversión o incluso en las grandes compañías multinacionales, que no ha dejado de amenazar con su reubicación.  Las firmas que operan desde Londres (la City) para Europa podrían perder su “pasaportes” para operar en terceros países y, hasta el BCE, se reserva la decisión de prohibir las operaciones en euros en el Reino Unido.

UK-EUROPA, tocados

Las secuelas de treinta días de sobreinformación y sesudos debates,  desbordados por la no tan civilizada flema británica, han sido una sociedad más que dividida, unos territorios enfrentados, la ruptura interna de los partidos conservador y laborista y la fragmentación de la propia sociedad.  Sera cuestión de tiempo que territorios como Escocia y Gales se movilicen para exigir nuevos referéndums soberanos que les permita su reintegración en Europa.

Al otro lado del canal, la vieja Europa deberá poner freno a su des-union, restañar, falta de liderazgo y descomposición. No hace falta  ser  agorero para  predecir cuál puede ser el siguiente estado-nación del continente en desafiar a las autoridades de Bruselas, bien saltándose sus reglas, exigiendo mayores prebendas o con un chantaje similar al del añejo imperio británico, cuya nonagenaria Majestad exigía desafiante  las razones para quedarse en Europa.

Entre los candidatos no andan lejos los países del famoso grupo de Visegrado, la República Checa, Hungría, Polonia y Eslovaquia, erigidos como los principales beligerantes contra le emigración, transgresores de no pocos derechos sociales e impulsores de los muros y las vallas en sus fronteras.

El peligro ya no viene, solo, de la Alemania que amenazó hace un año con expulsar a Grecia del euro. Cualquier excusa o estrategia puede ser buena para desestabilizar a la resquebrajada Europa a 28 o 27, cuestionada por la inmigración, la seguridad, la cesión de soberanía, el  presupuesto, su eficiencia o una burocracia alejada de los ciudadanos.  Europa es hoy un club que circula a dos velocidades, y hasta a tres, con freno y marcha atrás. Los indudables avances políticos económicos y sociales  no impiden Reforzar la democracia representativa.

La patria imperial de Margallo  

El ministro de Exteriores en funciones, García Margallo, llego a reconocer que las políticas de austeridad se habían pasado cuatro pueblos. Apostilló un “nosotros” mayestático como queriendo esparcir culpabilidades. Hoy, en plena campaña electoral, acaba de reivindicar Gibraltar como un asunto bilateral que debe resolverse sobre el principio de integridad territorial. En eso estamos, en volver a la patria imperial.